El Cultivador 13

36 cultivo exterior el filtro casero, nos quedaría- mos estupefactos. Es muy efi- caz y además se explica en todos los ejércitos del mundo en materia de supervivencia. Si estás cerca de un río cuya agua no es potable, has de practicar un agujero profundo a varios metros de la orilla del río para que el agua fluya hasta tu fuente. Al haber reco- rrido X metros de subsuelo, que es arena de río, llega hasta tu pozo potable. O, al menos, mucho más ligera que antes. Limpia su alcalinidad y su ex- ceso de sales metálicas de todo tipo. O sea, que regula el PH y la EC hasta llevarlos a niveles aceptables. Es la única opción viable para aquellos que no puedan permitirse la compra de una máquina de ósmosis inversa o un filtro para lo mismo. Pero el problema, tanto con la máquina como con el filtro, es que gastan mucha energía en a produc- ción de agua de calidad. Y eso sale caro. Por el contrario, el filtro biológico casero cuenta tan sólo con la gravedad como fuente de energía. Y, como todos sabemos, la ley de la gra- vedad es gratis… Pero sin duda alguna, lo más destacable de este cultivo tar- dío y casero, es el hecho de que, gracias al filtro casero, su cultivador pudo administrar a sus plantas importantes dosis de abono sin pasarse en abso- luto. ¡Qué fácil es caer en el error de abonar demasiado! Una vez más, voy a recurrir a un ejemplo muy docente del fascinante mundo de la botá- nica para ilustrar este asunto. En Japón, la disciplina bonsái está muy extendida y la afición es enorme. Mueve muchísimo dinero y hay numerosas escue- las de prestigio internacional que reciben cada año a alum- nos de todo el mundo que pagan mucho dinero por aprender. Lo más curioso es que aprenden dándose autén- ticas palizas. ¡Curran como chinos y además pagan un pastón por ello! Pues si esto os llama la atención, todavía os la llamará más aún saber lo si- guiente. A pesar de que mu- chos de los bonsáis que pasan por las manos de estos alum- nos cuestan mucho dinero, desde el principio se les per- mite podar. ¿Os lo imagináis? Un arbolito que cuesta un pas- tón por su hermosa forma, conseguida a través de podas muy profesionales y finas, es dado a un “novato”. Por el contrario, hasta su tercer año de aprendizaje, no se le per- mite regar ni abonar. Jamás. ¡Bajo ningún concepto! He en- trecomillado la palabra novato porque, en la disciplina bon- sái, que llevo practicando 15 años, novato es alguien que lleva un mínimo de 10 años aprendiendo botánica y todo lo referente a su precioso arte. Y si cuento esto es para expli- car hasta qué punto ha sido clave abonar correctamente esta planta para obtener en tan sólo cien días una cosecha así. Cada planta, sea de la varie- dad que sea, no sólo de canna- bis, tiene un PH y una EC ideal para darnos todo su potencial. Como digo, esto es común a todo el mundo verde; no sólo del cannabis. Por ejemplo, en el caso de esta Nepal Kush, nuestro amigo nunca pasó de una EC de 1,7 milisiermens. “Con esta EC esta planta se des- arrolla de maravilla e incluso creo que le podría haber dado menos ya que esmuy dura y re- sistente…” – nos explica su dueño. Pero una EC de 1,7 mi- lisiemens se puede conseguir con un agua llena de mierda y también con un agua pura en la que se ha disuelto fertili- zante hasta conseguir la EC de 1,7. Como todos sabemos, no es lo mismo un agua repleta de mierda hasta alcanzar esa EC que otra repleta de buenos nu- trientes hasta alcanzar la misma EC. Es de simple sen- tido común. El agua de nues- tro jardinero, sin pasar por el filtro biológico, tenía una EC de 1,4 milisiemens. Tras pasar por el filtro tan sólo tenía 0,5 milisiemens de EC. Esto le permitía abonar mucho más y conseguir mucha más calidad y productividad. Como creo que no es difícil de entender, continúo con los diferentes abonos y el porque de su utili- zación. No obstante, como sa- béis, en El Cultivador respondemos a cualquier duda y os explicamos encantados lo que nos preguntes. “El primer abonado fue a base de un estimulante de las raíces que, en mi humilde opi- nión, es esencial para sacar una buena cosecha en tan poco tiempo…” – asegura sin el menor género de dudas nuestro jardinero. Una vez más no quiero abundar en este tema por falta de espacio, pero creo que todos sabemos que construir una mansión sin buenos cimientos es imposi- ble. ¿Verdad? Pues lo mismo sucede con cualquier planta: sin las mejores raíces jamás será especial, fuera de serie. Y tras un primer abonado con un estimulante radicular, co- menzó a abonar con una mez- cla de productos orgánicos destinados a la floración. Lo más destacable: el uso de ami- noácidos. Sin sobrepasar la EC de 1,00 ms en ningún caso (salvo al final en la floración), estos combinados hicieron que la planta se convirtiera en una bestia fuera de control. Tengo que destacar la sapiencia botá- nica que significa el uso de aminoácidos, muy poco utili- zados en nuestro país y cuya eficiencia es algo inimagina- ble. Son la viagra de las plan- tas y si tenéis una planta en pobre estado, probad a usar- los. No os podréis creer los re- sultados. El día 8 de octubre cosechó una mata impresionante en cantidad y calidad cuyos efec- tos psicoactivos son exquisi- tos. Lo puedo afirmar porque me he fumado un canuto li- gero para escribir este artículo y no me he levantado hasta haberlo terminado unas horas más tarde. Es un pedete muy activo y creativo, ideal para las actividades como esta y, sin duda alguna, para el sexo. Al ser muy imaginativo su efecto, la sexualidad se ve muy moti- vada ya que, no olvidemos, la sexualidad no está en los geni- tales sino en el cerebro. Nada más, querido lector, salvo dar la enhorabuena a los genetistas de esta variedad. La verdad es que el apellido Kush es sinónimo de calidad… Hasta la próxima y buenos humos a todos. El día 8 de octubre cosechó una mata impresionante en cantidad y calidad cuyos efectos psicoactivos son exquisitos

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