El Cultivador 13
68 pensamiento psicodélico como es el caso de El Jardín de las Delicias (1500-1505), que podemos encontrar en el Museo del Prado; hasta el romántico inglés William Blake, con sus ilustraciones de poemas propios plagadas de un colorido poco real. El caso que aquí nos ocupa es el de Ernst Fuchs, nacido en 1930 en Viena. Todo un vi- sionario, es descrito por el pintor psicodélico Mati Klarwein como precursor de la Psicodelia: "Después de Salvador Dalí y el Bosco, es el pintor más psiquedélico de todos" . Como en ocasiones ocurre, se trata de un artista casi desconocido en nuestro país, debido a que nunca se han realizado exposiciones dedicadas a su obra y su nombre ha pasado desaperci- bido. Si bien hay quien se ha interesado por su obra, aún sigue siendo un icono artístico oculto a nuestros ojos. Artista multidisciplinar, se ha cultivado a lo largo de su vida como pintor, dibujante, grabador, escultor, compositor, poeta y cantante. Hay quien equipara su obra y aportación a la realizada por el archiconocido Dalí, posi- cionando a ambos en el escalafón reservado a algunos privilegiados, aquel que acompaña al título de visio- nario. “Visionario”, según el Diccionario de la Real Academia de la lengua Española, se define así: 1. adj. Dicho de una persona: Que, por su fantasía exaltada, se figura y cree con facilidad cosas quiméricas. 2. adj. Que se adelanta a su tiempo o tiene visión de futuro. Haciendo las puntualizacio- nes debidas, es la segunda de- finición la que se adecúa a nuestro protagonista, pero no dejemos pasar la asociación del concepto con la fantasía, fantasía exaltada. Pues, ¿acaso no es cierto que son aquellos capaces de imaginar cosas fan- tásticas, los primeros que las hacen posibles? Ya, muchos años antes de que los viajes al espacio fueran posibles, literatos como Julio Verne pensaron que algún día podría ser factible, como es el caso que presenta en sus obras De la Tierra a la Luna (1865) y Alrededor de la Luna (1869), inmortalizada por el cineasta Georges Méliès en Viaje a la luna (1902); o poder viajar en un barco gigante submarino por las profundidades del océano, como en el Nautilus, junto al capitán Nemo, en 20000 leguas de viaje submarino (1870). Aunque la idea de adelantar- se a los avances no siempre se muestra con tanta claridad, hemos de entender las aporta- ciones de estos visionarios con una perspectiva más abierta y flexible. Sin el trabajo de Dalí o Fuchs, por ejemplo, el arte psi- codélico hoy día, quizá estuviera manco, pues sus aportaciones (por lo general, de tipo técnico) no sólo fueron tomando forma durante la tra- yectoria de sus carreras, sino que también ayudaron a cimentar y modelar las de otros artistas. En este sentido, podemos destacar al cercano Diego Velázquez, que con la pincelada abocetada de su Vista del jardín de la Villa Médicis en Roma (1630) auguraba el proceder impre- sionista; o a Paul Cézanne, postimpresionista que con su pintura anticipa el Cubismo y asfalta el camino de Picasso y Braque, entre otros. La categoría de arte visiona- rio posee además un gran com- ponente espiritual, que presupone en su ejecutor una capacidad innata para percibir y expresar aspectos del alma, escondidos y confusos para el común de los mortales. Hay quien lo asemeja a “escuchar voces internas”, a atender un impulso creador ligado a una visión íntima. A pesar de que el establecimiento de los límites del arte visionario es una tarea harto compleja, podemos incluir estas someras ideas en su definición y comprender que su grado de implicación variará en función del artista visionario que observemos. La esencia última del arte visiona- rio, bien expresada por el Museo de Arte Visionario esta- dounidense, es la siguiente: “el arte producido por indivi- duos autodidactas, general- mente sin el entrenamiento formal, cuyos trabajos se presentan como una visión personal y natural que revela principalmente en el acto creativo en sí mismo” En esta línea, los arquitectos f ranceses , Ét i enne-Loui s Boul l ée y Cl aude Ni col as Ledoux ya en el siglo XVIII, ela- boraban obras visionarias que en su mayor í a quedaban encerradas en los límites del papel, aunando la fantasía y la Algunos estudiosos de la materia lo han bautizado como “realismo psíquico” En el caso de la Escuela vienesa de Realismo Fantástico, el significado de los símbolos de que hacía uso, eran comprensibles racionalmente
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1