El Cultivador 13
nos hiciesen si no era en pre- sencia de un abogado para así no proporcionarles datos que pudiesen utilizar en nuestra contra más adelante. En caso de que no contestásemos a las preguntas, aconsejaba añadir: “¿Puedo irme?” o “¿Estoy siendo arrestado?”. Si la res- puesta a estas preguntas es que no, utilizaríamos entonces nuestros derechos a mantener- nos en silencio, a no consentir un registro y la frase “me gus- taría hablar con un abogado”, ya que es entonces cuando los agentes deben de parar de ha- cernos preguntas. Ya por último, James Silva nos ponía en situación para la tercera representación, la cual tenía lugar en el interior de una vivienda. El protagonista, un hombre de mediana edad, está en su casa cuando dos extraños llaman a la puerta, le piden pasar y este accede. Una vez dentro le comentan que son policías y que tienen una orden de arresto contra él, además, tras echar un rápido vistazo, los agentes se topan con un pe- queño cultivo de interior en el que no encuentran la recomen- dación de un doctor para el uso de cannabis medicinal (que debía de estar colocada en la entrada del cultivo), por lo que proceden a arrestarle de inme- diato. Según nuestro profesor, el primero de los fallos que co- mete el protagonista es el abrir la puerta a dos extraños ya que, aunque después estos dijesen que eran policías, gracias a nuestro derecho a estar exen- tos de registros e incautaciones injustificadas en sitios donde se tenga expectativa de privaci- dad (como el domicilio, el vehí- culo…) establecido en la Cuarta Enmienda de la Constitución, no tendría que haberles abierto y, menos aún, haberles dejado entrar en su casa. Nos recordaba, después, que en este caso en particular los agentes tenían una orden de arresto contra el protago- nista y que esta podría haber sido emitida debido a diver- sos hechos, como por ejem- plo una multa de tráfico en otra ciudad. Por ello, antes de haberles dejado pasar, tendría que haberles pedido que le leyesen cuál era el mo- tivo de su detención, impi- d i é n d o l e s l a e n t r a d a , cerrando la puerta a sus es- paldas y aceptando ser dete- nido, consiguiendo además así que no descubrieran su cultivo de cannabis. Asimismo, tras una batería de preguntas, nos hacía saber que para que una orden de registro sea emitida, los agentes sola- mente necesitan suponer que hay probabilidad de que el su- jeto esté cometiendo alguna ac- tividad criminal sin que esto sea necesariamente cierto. Nos transmitía también que mu- chas veces son los propios ve- cinos quienes llaman a la policía y les facilitan acceso a sus propias casas para que pue- dan ver o fotografiar un cultivo, hecho que permitiría también a dichos agentes la obtención de una orden de registro. Quería hacernos entender también que para un policía los consumidores de cannabis somos un objetivo, ya que un arresto o una acusación les puede conducir a una promo- ción, o a un incremento en la paga, por ejemplo, pero nos hacía recordar que teníamos unos derechos constitucionales y que debíamos exigir el cum- plimiento de estos en todo mo- mento. James Silva finalizaba su c l ase f e l i c i t ándonos de nuevo por haber acabado el curso y por haber escogido a 75 cultura cannábica Las leyes del cannabis medicinal están hechas para proteger a la “comunidad cannábica” Para un policía los consumidores de cannabis somos un objetivo, ya que un arresto o una acusación les puede conducir a una promoción
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1