El Cultivador 13
mundo cannábico 80 Las cosas no siempre salen como están planeadas, ¡espe- cialmente en el Caribe! Tras evaluar nuestras opcio- nes, decidimos conducir direc- tos hacia Puerto Antonio, al otro lado de la isla. Son 4 o 5 horas de camino, dependiendo del tráfico y del clima. Los coches son rápidos y de conducción suave, así que de- voramos los kilómetros. Deci- dimos tomar un desvío para ir a visitar la tumba de Bob Marley en Nine Miles, uno de los lugares más famosos de Jamaica. La carretera em- pieza a tener curvas en el in- terior, y nos toma una hora larga llegar desde la costa hasta el mausoleo donde des- cansan los restos de Bob. Justo antes de llegar nos en- contramos en la carretera con uno de los contactos de Bo- boshanti; un rasta de la vieja escuela y un cultivador orgá- nico muy respetado. Le visita- remos después de pasar por el Mausoleo. Estoy realmente emocionado: crecí escuchando la música de Bob Marley y algunos de men- sajes, y he estado en Jamaica varias veces durante los últi- mos 17 años, pero no había vi- sitado nunca esta lugar tan místico. Tan pronto como llegamos a las puertas del recinto, un grupo de liantes callejeros em- piezan a gritarnos que les siga- mos. Ofrecen cuidar los coches, llevarte a los terrenos de cul- tivo de ganja originales de Bob Marley ( yeah, right… ) y cual- quier otro tipo de negocios sos- pechosos. Nuestro equipo se deshace de ellos rápidamente, entonces nos acercamos a las puertas del recinto del mausoleo y aparca- mos dentro del patio. Tengo una mala sensación ahora. Este lugar parece un poco fuera del límite. Salimos de los coches y nos recibe un tipo indio que nos muestra la taquilla. Pagamos 20$ cada uno para entrar. En- tonces nos escoltan a la tienda de suvenires, donde nos dicen que cuanto más dinero gaste- mos mayor beneficio tendrá la familia Marley. Parece como si fuera un Dis- neyland de temática reggae (sin ofender a Mickey Mouse) y nos empezamos a sentir incó- modos y enfadados. Pero nos quedamos callados. El tipo indio nos lleva hasta nuestro guía turístico oficial. Esto es un chiste, no puedo creer lo que veo y oigo. Este tipo es un Rasta de Kingston, de unos 40 años, y empieza a contarnos chistes malos sobre la cultura rastafari. Cuando se da cuenta de que no somos los típicos turistas baja el tono del juego, pero aún sigue pare- ciendo un payaso. Está estrictamente prohibido rodar vídeos, pero yo me las arreglo para robar algunas imágenes com mi GoPr, solo por fastidiar a estos tipos. Después de veinte minutos de tour por el recinto, llegamos fi- nalmente a las tumbas. Pri- mero visitamos la tumba de la madre de Bob. Luego la de Bob. Está enterrado junto a uno de sus hermanos que fue asesinado enMiami en un tiro- teo con la policía. La tumba es un enorme blo- que de mármol y podemos ca- minar alrededor de él y tocarlo. La gente deja todo tipo de ofrendas alrededor de la enorme piedra, en el suelo: po- rros, velas, bufandas con los colores Rastas, pequeñas ban- deras, incluso algunos cogollos y algunas semillas. Siento la importancia de este lugar. Este es el hombre que literal- mente puso a Jamaica en un lugar en el mapa, quien creó una identidad nacional y quien Nampo siempre prefiere fumar goma que yerba y debo admitir que consigue una goma de muy buena calidad
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