El Cultivador 13

mundo cannábico 81 ayudó a liberar a la planta del cannabis de sus cadenas de lo- cura. Salimos y me siento enfadado. Enfadado de la comercialización de este lugar. Debería ser un lugar de culto y revelación, no una tienda de suvenires para tu- ristas de cruceros. Solo queremos irnos. Le deci- mos al jefe lo decepcionados que estamos y nos vamos. Los liantes nos esperan en la puerta, inter- cambiamos unos gritos e insultos mientras nos vamos. Bombo- klaat ! Es hora de ir a visitar a nuestro hombre orgánico. Vive a unos pocos kilómetros hacia el inte- rior, arriba de las montañas. Llegamos a su casa, una choza al lado de una carretera emba- rrada, y nos sentamos a fumar. No pasa mucho tiempo para dar- nos cuenta de lo especial que es este hombre. Tiene un gran co- nocimiento de la planta del can- nabis y habla de terrenos muy interesantes que nos puede ense- ñar si queremos volver mañana. E incluso más interesante aún, nos dice como hacer charas ja- maicano. Tan pronto como pronuncia la palabra “charas”, Simon, Arjan y yo nos miramos, y está- bamos a punto de explorar. ¿Charas in Jamaica? Tenemos que verlo. Entonces nos lleva a dar un pase por los arbustos, detrás de la casa, y nos muestra dos plan- tas grandes en floración. Su ayu- dante empieza a frotar los cogollos con vigorosidad, y des- pués de unos minutos estamos haciendo charas. Es muy áspero, mucho más que el indio, pero es charas. Nos explica que dependiendo de lo madura que está la planta se hacen diferentes tipos de cha- ras. Frotan la misma planta hasta tres veces, dejando unos días de descanso entre cada se- sión de frotamiento. Lo hacen de manera que no se rompan mucho las hojas, así se mantiene la floración después de frotar. Es una manera muy efi- ciente de hacer charas e incluso si el producto está muy verde, aún da un resultado buenísimo. Y un efecto muy, muy fuerte, probablemente debido también al clima, cálido y húmedo. Decidimos cambiar los planes de nuevo, encontraremos un lugar cercano donde dormir, en la costa, y mañana por la mañana volveremos a ver los terrenos del cultivador orgánico. Nos vamos, felices del descubri- miento tan inesperado y emocio- nados con la excursión prevista para mañana. Cuando llegamos al mar buscamos un lugar para dormir y acabamos en un resort cerca de Runaway Bay. Es un lugar muy comercial, pero nece- sitamos dormir, así que nos que- damos. Cenamos hablando de lo suce- dido durante el día y nuestros es- píritus están aún enturbiados por la experiencia en el mausoleo de BobMarley. Después de cenar nos reímos de los juegos sociales que los empleados del resort están creado para los huéspedes, como el típico concurso de beber cerveza o el concurso de baile. Es tan cursi…. necesito fumar una buena cantidad de yerba para calmarme y poder dormir. Por suerte Simon tiene el mismo problema. Nos encendemos un peta tras otro hasta que nos ren- dimos al poder de Jah. Una última mirada al reloj me dice que son más de la una de la mañana. Finalmente me duermo. DÍA 5 El día comienza con un buen desayuno y unos porros bien fuertes. Aún estamos fumando los cogollos de Orange Hill (lo mejor que hemos encontrado de momento en Jamaica). También tenemos un poco de The Most Wanted, muy rica y potente. Decidimos tomar un desvío para ir a visitar la tumba de Bob Marley en Nine Miles, uno de los lugares más famosos de Jamaica

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1