El Cultivador 14

34 cultivo exterior una excelente cosecha. Pero además tenía que adminis- trarse, y muy bien, su medio bote de P K Booster . En efecto, tan sólo pudo utilizar el poten- ciador en cuatro ocasiones. “La primera vez fue el 15 de agosto, después el 25 del mismo mes, luego el 3 de sep- tiembre y finalmente el 15 también de septiembre” – nos explica correctamente ya que tiene todo apuntado en una pequeña agenda. “Con los aminoácidos fue distinto ya que cunden mucho y con muy poco cada 10 días, tus plantas están fuertes como bestias, al igual que las personas ¡te lo digo por experiencia!” Me quedo extrañado ante su res- puesta así que le pregunto qué tiene que ver el buen desarro- llo de sus plantas gracias a los aminoácidos con el buen des- arrollo personal. “Espérate unos años más y ya verás cómo te ayudan los aminoáci- dos en tu vida sexual. ¡Nunca faltarán en tu botiquín!” – asegura con la sapiencia de un sexagenario. Picado por la cu- riosidad, hacemos una pausa, hacemos un canuto pequeño de esta variedad y nos centra- mos en el tema a través de in- ternet. Bueno, no es este el tema de este reportaje canná- bico pero al menos os contaré que acabé comprando online (en una web muy seria) unas píldoras de Lg-arginina, que es la viagra natural. Sí, querido lector, los aminoácidos son milagrosos tanto en seres hu- manos como en plantas. Y lo mejor de todo es que notaréis en un breve espacio de tiempo los resultados. Tanto en vues- tras plantas como en vuestros amigos calvos. En realidad, podría dar ya por acabado este reportaje, sin embargo, quisiera insistir en esa estrategia utilizada por el cultivador ante la ausencia de medios económicos en plena fase de floración. La cantidad de N , P y K, más otros micro nutrientes y oligoelementos aportados por el potenciador, no eran suficientes de por sí para conseguir la calidad de marihuana de excelente cali- dad conseguida. Pero la forta- leza extra de los aminoácidos más el puré casero gracias a la melaza de caña de azúcar, con- virtió el protocolo mediocre de abonado en otro bastante bri- llante y eficaz. Y también hay que remarcar el excelente cu- rado que tuvo esta Power Plant. Bueno, en realidad, ha- blar de un excelente curado es exagerado ya que meter las plantas, una vez bien secas, en unas simples cajas de cartón, es una práctica común y que debería ser imprescindible a la hora de hablar de buena hierba. Una hierba sin curar es, a mi modesto juicio, impre- sentable. Insisto, es mi mo- desta opinión basada en muchos años de ver muchas calidades. Cuando curas entres dos y tres meses una hierba, tan pronto comienzas a desha- cerla para hacer un canuto, notas inmediatamente todas sus características organolép- ticas. Y esta es, en mi modesta opinión, otra de las asignatu- ras pendientes en nuestro país. Cuando secas 10 plantas y las pruebas al día siguiente, todas ellas saben casi igual y todas sientan fatal a la garganta. Tres meses después, sacas de la caja un cogollo, e inmediatamente aprecias todos los matices di- ferenciadores. La diferencia entre una hierba curada y otra no es abismal. Hasta el punto de que no se debería aceptar ninguna hierba en las copas cannábicas que no hayan sido curadas propiamente. De nuevo, hablo de mi modesta opinión pero estoy convencido de lo que afirmo. Cuando una hierba no está curada es como olvidar hasta un 40% de sus posibilidades. El día 11 de octubre las Power Plant fueron cosechadas y, una vez secas, dieron una media de 450 gramos de cogo- llos secos. No está nada mal si se tiene en cuenta el poco tiempo que tuvieron para vivir y producir. Además, la calidad resultó ser fantástica. A mí, el efecto me pareció enorme- mente psicoactivo y también muy relajante. Personalmente me dio tiempo a acabar con una tortilla de patatas exqui- sita, dos huevos fritos de granja y unos pimientos asa- dos. Todo ello regado con media botella de reserva de un buen vino de Madrid que hizo de la sobre mesa un momento inolvidable que concluyó en uno de los momentos sexuales más memorables que re- cuerdo. En fin, que nada puedo decir sobre esta gené- tica que no sea bueno. Hasta pronto, queridos lec- tores. hizo de la sobre mesa un momento inolvidable que concluyó en uno de los momentos sexuales más memorables que recuerdo

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