El Cultivador 14
74 cultura cannábica gando a la universidad dicho diseño junto al examen final del Semester . Seguidamente, nos mostraba las distintas partes del labora- torio donde había plantas en diferentes estados vitales, plán- tulas desde semilla, esquejes, plantas en crecimiento vegeta- tivo, plantas madre, dos habi- taciones para las plantas en floración, y nos recomendaba que durante los descansos nos acercásemos a ver y a com- prender los distintos procesos que estaban ocurriendo y la co- locación de los sistemas de aire, ventilación y control de olores en los distintos emplaza- mientos. Empezaba por fin la primera clase, que trataba sobre las se- millas y la germinación, y nos contaba que íbamos a poder germinar algunas semillas al final de la misma. Las semillas de cannabis, continuaba, como las de muchas otras plantas, consisten en una cáscara dura que encapsula todas las partes que existen dentro de la anato- mía de la planta. En las semillas, hay una can- tidad limitada de energía, de azúcares, para que la planta haga ese empuje inicial; esta energía está destinada concre- tamente a empezar el proceso de germinación, romper la se- milla, y empujar sus estructu- ras hacia fuera, deshaciéndose de la cáscara, y para empezar a hacer la fotosíntesis absor- biendo luz y oxígeno y produ- ciendo nuevos azúcares para que se puedan crear nuevas es- tructuras. A pesar de que con las condiciones adecuadas las semillas de cannabis suelen tener muy altos índices de ger- minación, hay que prestar es- pecial atención a esta etapa de crecimiento de nuestras plan- tas ya que es la más delicada. Después pasamos a la si- guiente cuestión: ¿cómo es una semilla sana? En general, las semillas maduras tienen un color más oscuro que las que no lo son, que tienden a ser de colores verdosos. Además tie- nen que ser duras y densas; al contrario que una semilla in- madura, una sana no debe de romperse al ser apretada con la punta del dedo índice y del dedo gordo de la mano. Para que lo viéramos con nuestros propios ojos, y apre- ciásemos así la diferencia al tacto, pasó una bolsita con se- millas maduras e inmaduras. El tamaño de las semillas no importa y no es indicador de la viabilidad o la salud de las mis- mas, asimismo, cada semilla tiene distintos patrones atigra- dos, marcas de color oscuro que son únicas y diferentes para cada variedad. La planta de cannabis es una planta anual lo que quiere decir que cada año va a crecer desde semilla, hasta flor, para, si tiene suerte, ser polinizada y producir semillas de nuevo continuando así dicho ciclo. Esto implica que la semilla tiene que ser capaz de sobrevi- vir ciertas condiciones, a cielo abierto, en un ambiente de montaña, en el suelo, con frío, hasta la primavera siguiente. En interior, no obstante, y gra- cias a un adecuado almacena- miento, estas pueden ser guardadas durante años. La germinación de las semi- llas ocurre según distintos fac- tores tanto internos (aquellos que no se pueden controlar y dependen de la genética y la salud de la semilla) como ex- ternos. Los factores externos, el agua, el oxígeno y la tempera- tura, son los que los cultivado- res podemos controlar para empezar ese proceso de germi- nación. Primeramente se necesita agua, humedad, durante un pe- riodo de tiempo que hará que el estado estático y embriona- rio de la semilla se ponga en funcionamiento y den co- mienzo los procesos enzimáti- cos que hagan que la cáscara En las semillas, hay una cantidad limitada de energía, de azúcares, para que la planta haga ese empuje inicial
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