El Cultivador 15

32 cultivo exterior mejoró mucho. “Para empezar la regué nada más llegar con agua y aminoácidos” , nos ex- plica. Los aminoácidos son casi milagrosos. He visto plantas en pésimo estado revivir milagro- samente gracias a este producto de la naturaleza y cuyos efectos son notables también en los se- res humanos. “Y, a continua- ción, la dejé en un lugar con más sombra que sol” . concluye. En definitiva, lo que hizo fue someterla a una fase de cuida- dos intensivos. Tras esperar cinco días y ver cómo la planta se ponía guapa y fuerte, el nuevo dueño la puso en tierramadre pero sin utilizar la tierra extraída, sino una bue- na tierra vegetal enriquecida y con mucha turba rubia. Habla- mos de sustratos abonados cuya composición, como casi todas las mejores tierras para canna- bis, conlleva gran cantidad de turba rubia. Personalmente, creo que el uso de tanta turba rubia por parte de los grandes fabricantes no es lomejor. Hace años entrevisté a una eminencia internacional de la botánica que, además de todo tipo de especies del mundo verde, cul- tivaba cannabis. Me dijo que el problema de la turba es que acaba apelmazándose mucho en poco tiempo. Según él, la parte de turba debería ser re- emplazada por fibra de coco. Pero bueno, esta no es la historia que nos ocupa en estos mo- mentos. En fin, que utilizó una de las muy buenas tierras que se en- cuentran sin dificultad en los Grow Shops . Y en el siguiente riego ya fue abonada con una mezcla de fertilizante orgánico especial para la fase vegetativa, y de nuevo más aminoácidos. “En realidad, los aminoácidos, en pequeñas dosis, fueron ya una constante en el abonado de esta planta” , recuerda, como también recuerda que abonaba bastantes veces pero en dosis muy bajas, bastante más bajas de lo que el fabricante reco- mienda. En ocasiones utilizaba abonos basados en una con- centración de algas del mar del norte. “Eso sí, si usaba las algas no usaba el otro fertilizante. Poco y varias veces es mejor que mucho de golpe” , asegura, tras la experiencia con muchos cultivos. A estas alturas pronto llegó la fecha en que la floración comenzaba (hacia el diez de agosto más o menos) y, lógica- mente, el protocolo de abonado tuvo que ser modificado. Sin embargo, antes de adentrarnos en este asuntome gustaría con- tar la parte esencial en el éxito que tuvieron los microorganis- mos. Efectivamente, el cultivador, desde el principio, añadió en algunos riegos foliares una serie de bacterias y microbios que se encargarían de mantener la planta libre de plagas que pu- dieran atacarla. Recordemos que al principio la planta estaba débil. Los patógenos de las plantas son depredadores que actúan como tales. Eligen las plantas más débiles para atacar. Por este motivo, riegos foliares con agentes tales como el ba- cillus thuringensis , cola de ca- ballo y demás, le aseguraron una prevención de posibles ata- ques de plagas odiosas. Eligió los productos de agrobacterias, cuya especialización en este campo es notable. Esto por una parte, pero además en algunos riegos añadió una pequeña can- tidad de melaza de caña de azúcar (el azúcar moreno hace el mismo efecto) para alimentar a los microorganismos de su sustrato. “Añadía una cucha- rada sopera en los riegos una Los aminoácidos son casi milagrosos. He visto plantas en pésimo estado revivir milagrosamente gracias a este producto de la naturaleza La Early Skunk entre otras plantas para camuflar

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