El Cultivador 15

mundo cannábico 81 presentó a tres chicos y me dijo que les interesaba mucho co- nocer lo que habíamos hecho en Galicia, con nuestras peque- ñas plantaciones de cáñamo. Enseguida establecimos muy buena conexión, pues uno de ellos había conseguido una li- cencia para plantar cáñamo in- dustrial tras mucho pelearse con la administración de su país y no paraba de hacerme preguntas sobre cómo había- mos sembrado, cosechado y procesado nuestros campos. Al cabo de un rato hablando en el stand nos fuimos a la zona ex- terior del recinto para hablar con más calma y poder hacer- nos un “cigarrito” tranquila- mente. El chico que iba a sembrar cá- ñamo, Alexander, trabajaba en la mayor empresa agrícola de- dicada a la producción de pa- tatas, por lo que tenía a su disposición los terrenos y la maquinaria necesaria para lle- var el cultivo a buen puerto. Además, se le notaba gran in- terés y curiosidad por hacerlo bien. El segundo, Vasil, me contó que era presidente de una asociación de pacientes y que estaban usando extractos de cannabis para paliar los efectos de diversas enfermeda- des, además al hablar con él se le notaba que conocía en pro- fundidad los efectos de los di- ferentes cannabinoides y sus receptores y rutas metabólicas (a veces me costaba seguirle). El tercero, Viktor, había creado una web sobre cannabis (www.konop.bg ), la más im- portante en lengua búlgara. No decía ni mu y parecía muy serio, siempre con las gafas de sol puestas, aunque más tarde me enteré de que iba tan fu- mado que no daba articulado palabra. La charla fue de lo más amis- tosa e interesante, al final les propuse un trueque: si me pa- gaban un billete de avión a Bulgaria, les asesoraría (dentro de mis posibilidades) sobre cómo sacar provecho de sus cosechas. La verdad es que hacían un grupo estupendo, pues tenían medios agrícolas, conocimien- tos y actividad en el campo de la medicina, así como la web de divulgación sobre cannabis más importante del país. Tras la feria mantuvimos el con- tacto y llegado el tiempo me propusieron que hiciese la vi- sita que habíamos acordado, y para allá que me fui... Es cu- rioso cómo un encuentro ca- sual y un rato de conversación agradable me estaban llevando a visitar un país totalmente desconocido para mí y todo gracias al cannabis. Al llegar al aeropuerto de Sofía, allí estaba Vasil esperán- dome, nos dimos un fuerte abrazo y luego fuimos a junto Álex, que nos esperaba con el coche. Nos fuimos al piso de Álex en Sofía para pasar la noche y al día siguiente nos fuimos a las montañas donde estaban los campos de cá- ñamo, que lucían estupenda- mente aunque en alguna zona había bastantes malas yerbas, por lo general el cáñamo acaba por imponerse a las adventi- cias y no suponen un gran pro- blema. Esa misma mañana estuvimos trabajando colo- cando la cubierta de un inver- nadero donde poder llevar a cabo un cultivo más contro- lado. En un par de horas lo de- jamos listo y nos fuimos de vuelta a la ciudad con la satis- facción de haber hecho un buen trabajo. Cuando volvemos a la capital nos están esperando varias personas interesadas en el can- nabis (industrial o no), y la ver- dad es que el grupo que estaba reunido en el piso me pareció tenían medios agrícolas, conocimientos y actividad en el campo de la medicina, así como la web de divulgación sobre cannabis más importante del país

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