El Cultivador 16

51 cultivo profesional absorberlo de manera total y por otro lado su presencia en las fases finales de floración le confieren a la planta ese regusto metálico tan desagradable y los chisporroteos a la hora de la cata que tantos conocen. También son más propensos a dar problemas de sobreferti- lización si las dosis no se apli- can adecuadamente. En el caso de los abonos or- gánicos el nitrógeno se encuen- tra generalmente en forma amoniacal y orgánica por lo que la absorción de este ma- croelemento es más lenta si lo comparamos con los químicos, pero ofrecen dos ventajas im- portantes: la planta es capaz de absorberlos casi totalmente y no dejan regusto metálico al final del proceso de floración lo cual es altamente valorado por cultivadores de cannabis medicinal. Es más difícil que el uso de estos abonos provo- que sobrefertilización pero no imposible. La carencia o exceso de este macroelemento es fácil de ob- servar. Una deficiencia se muestra de diferentes formas que recogemos a continuación: desarrollo lento de la planta, hojas inferiores (más viejas) empiezan a ponerse amarillas, empezando por las zonas in- ternervales, las raíces tienen pocas ramificaciones y por ende absorben menos nutrientes, el color general de la planta se aclara, líneas verticales de color morado en los tallos, etc. Un exceso se manifiesta con un intenso color verde en las hojas, tallos largos y delgados y hojas excesivamente anchas. Es de destacar que un exceso de nitrógeno también aumenta la propensión de las plantas a ser más afectada por plagas y que una deficiencia suele detener el proceso de creci- miento y por tanto la produc- ción final de nuestro cultivo. Otros de los síntomas de ex- ceso se recogen a continua- ción: el tejido vascular de la planta se deteriora, las hojas se vuelven marrones y se se- can, puede llegar a que las ra- íces se pudran, etc. En la fase de floración los contenidos de este elemento son más bajos que en la fase de crecimiento, llegando a ser prácticamente nulas en algunos casos durante las dos últimas semanas del cultivo. Lo ideal sería que en esas dos semanas todas las hojas tuvieran un co- lor amarillo con lo que estarí- amos en presencia de una plan- ta que prácticamente no tiene nitrógeno y por ende es más fácil de secar y proporciona una mejor cata final. 2. FÓSFORO El fósforo (P) es un macroe- lemento esencial para las plan- tas de cannabis. Su presencia en todas las fases del cultivo es esencial para numerosos procesos metabólicos, enzi- máticos y de formación de te- jidos. Los abonos con más contenidos de P en su com- posición suelen ser los guanos mineralizados de murciélagos, que suelen tener porcientos en peso desde el 15 al 30 en algunos casos. No todo el P es asimilable por parte de la planta. Presenta 2 iones, uno monovalente y el otro divalente que suelen pre- sentarse en el sustrato en cier- tos intervalos de valores de pH. La absorción ideal de este metal se presenta entre pH de 5 y 6.5 por lo que valores su- periores a estos provocarían una carencia de este. Se conoce que el P interviene en los siguientes procesos den- tro de la planta: desarrollo de las raíces adventicias, mejora la absorción de agua, interviene en la formación de los tejidos del tallo haciendo que estos sean más fuertes y aumentado su grosor lo cual redunda en una mejor defensa contra pla- gas chupadoras. Su presencia es fundamental también en el desarrollo de las flores más un exceso de nitrógeno aumenta la propensión de las plantas a ser más afectada por plagas Fósforo amarillo Nitrógeno líquido Los abonos con más contenidos de P en su composición suelen ser los guanos mineralizados de murciélagos

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1