El Cultivador 16

74 pensamiento psicodélico que cambiaría el rumbo de su carrera y de su vida. Inmerso en un momento social tan im- portante, como fueron los años setenta, y en la cuna del hip- pismo , en los Estados Unidos, digamos que no fue difícil la conexión con sustancias ente- ógenas. La época de la LSD, no pasó junto a Grey sin dejar hue- lla y, en Boston, probó el ácido por primera vez. Dicha expe- riencia no sólo ha condicionado su vida, sino que, además, le granjeó la compañía de su mu- jer, Allyson Rymland Grey, con la que se obró en esos instantes un vínculo que ha perdurado durante el resto de sus días. Alex Grey, psiconauta conven- cido, entiende el uso de enteó- genos como un parte de un ri- tual de conocimiento de uno mismo y de la realidad: “El contexto para usar ente- ógenos es un ritual sagrado que se realiza tal vez desde el inicio de la humanidad –ad- vierte–. Es más, las teorías ac- tuales sobre el arte de las ca- vernas consideran que las pin- turas rupestres eran un espacio para observar e ‘inspirarse’ durante las experiencias psi- codélicas.” Así su pintura sería, nunca mejor dicho, la plasmación exac- ta de su percepción, la imagen que él mismo capta de la reali- dad: “Todos somos artistas, desde el momento en que mi- ramos el mundo y nos arma- mos un cuadro de cómo es” , y el arte es una vía de descubri- miento espiritual. Es todo un psiconauta, Alex Grey, y sus experiencias, hallazgos y per- cepciones son plasmados me- diante un soporte visual, por lo general. Desbancándose de los psiconautas dedicados única- mente a la literatura, es el ejem- plo perfecto de la psiconautica pictórica. Otro hecho significativo en la conformación de su personali- dad artística es la asistencia a la Escuela de Medicina de Har- vard. Allí, a la manera en que el italiano Miguel Ángel utili- zaría en sus años jóvenes, se dedicó al estudio de la anatomía, preparando cadáveres para su disección, haciendo en el cam- pus lo que el creador del David haría en los depósitos munici- pales de cadáveres. Y, además, su interés por la medicina no quedó ahí, pues también se de- dicó a estudiar y experimentar con energías curativas, juntos a los doctores Herbert Benson y Joan Borysenko. Su aprendizaje en estas etapas sería definitorio para la creación de su serie de pinturas Sacred Mirrors , la cual supuso un salto cualitativo en su carrera, pues fue contratado como ilustrador de libros de ciencias, y para su dedicación a la enseñanza, ejer- ciendo como profesor de ana- tomía artística en múltiples y reconocidos centros de Estados Unidos. La serie de Sacred Mirrors , elaborada a lo largo de diez años, está compuesta por vein- tiuna pinturas en las que el es- pectador es un observador de la exploración del cuerpo, men- te y espíritu en lo que se define como un viaje por la “natura- leza divina” . Alex Grey plasma la anatomía física del individuo en, lo que él mismo define como “el contexto de la evolu- ción cósmica, biológica y tec- nológica” simultáneamente. Aunque esto puede resultar di- fícil de entender, posee una explicación más que lógica. Mediante la superposición de distintas dimensiones (podrí- amos entenderlas como dimen- siones distintas del ser huma- no) se representa en unamisma pintura todos esos componen- tes del individuo como si es- tuviéramos ante varias radio- grafías de la misma persona al mismo tiempo, colocadas una encima de otra. Como esos di- bujos de libros de ciencias – característica que no es baladí, si recordamos que él mismo los ilustraba-, en que vemos el cuerpo humano, con todos los huesos, el aparato circulatorio y el aparato nervioso, todo a la vez. Sólo que, Alex Grey, re- presenta al unísono las dimen- siones anatómicas y otras llenas de significados espirituales, as- pectos del individuo que no pueden ser vistos con rayos- X. Es el radiógrafo del alma humana o, lo que quizá resulta más adecuado, el radiógrafo de los aspectos intangibles del individuo. El título de la serie no fue elegido aleatoriamente pues pretenden ser un espejo (mi- rror) en que el espectador pue- da verse reflejado, quizá con ánimo de servirle como im- pulso para ver más allá, mirar Todos somos artistas, desde el momento en que miramos el mundo y nos armamos un cuadro de cómo es Alex Grey

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