El Cultivador 17

35 genética incluso fitopatologías múlti- ples. Partiendo desde semilla nos aseguramos plantas 100% libres de plagas y si además son feminizadas, todas serán ejemplares productivos. Es cierto que en el caso de las se- millas feminizadas, de forma muy ocasional, nos puede salir algún ejemplar con tendencia a la intersexualidad (desarrollo de unas pocas flores masculi- nas debido a un desequilibrio hormonal). Hay quien dice que existen mayores posibilidades de hermafroditismo, pero la verdad es que se trata de casos bastante aislados y, en la gran mayoría de ellos, no se refieren a plantas que sean machos y hembras por igual, sino a hem- bras que debido un estrés ambiental pueden llegar a des- arrollar intersexualidad. De todas formas, no es algo que pase de manera habitual. La gran diferencia: el sistema radicular La principal diferencia que hay entre una planta culti- vada desde semilla y una desde esqueje es la estructura y fortaleza de su masa radicu- lar. Los ejemplares criados desde la germinación des- arrollan una raíz principal (llamada raíz primaria ) de la cual nacen el resto de raíces que, a su vez, se van ramifi- cando. El origen de esta se en- cuentra en la radícula del embrión , que es esa “puntita” blanca que sale de la semilla cuando germina. A este tipo de cepellón se le conoce como sistema radical alorrizo y, normalmente, las plantas que lo tienen pueden ahondar mejor en la tierra, ya que sus raíces son algo más gruesas y crecen verticalmente hacia abajo. Los clones en cambio, tienen un sistema radical ho- morrizo, que no tiene una raíz principal sino que todas se desarrollan más o menos por igual actuando como si fueran raíces secundarias por lo que no pueden ahondar tanto en el suelo. La explicación es un poco rudimentaria, pero es para que podáis haceros una idea de por qué los ejemplares de cannabis cultivados desde el nacimiento suelen crecer y producir más, ya que cuanto más pueda ahondar la planta en la tierra más podrá des- arrollarse su parte aérea. A la hora de cultivar en exte- rior, la diferencia en produc- ción es más que considerable. Si partimos desde semilla, po- dremos sembrar un poco antes, teniendo mayor tiempo y capacidad de crecimiento y produciendo también mucho más. Hay que tener en cuenta que si ponemos esquejes en exterior demasiado pronto estos podrían revegetar por la diferencia de horas de luz. Si germinamos excesivamente pronto también hay una gran posibilidad de revegetación, pero mientras que no es acon- sejable poner esquejes antes de mayo, las plántulas las po- demos sacar al exterior en abril, siempre que protejamos adecuadamente. En interior, el cultivo desde semilla es ligeramente más complejo que el de clones. Una misma variedad puede mostrar varios fenotipos que tengan unas necesidades nutricionales diferentes, por lo que puede ser que tengamos que regar los distintos ejemplares según las demandas específicas de cada cual. Algunos cultivadores ven esta variabilidad de fenotipos (que no se da en los clones) como una desventaja, pero lo cierto es que teniendo unas no- ciones mínimas de cultivo, cui- dar de plantas de distintos “fenos” no es una tarea tan complicada. Además, cuando cosechemos obtendremos va- rios tipos de marihuana para poder fumar por lo que, en mi opinión, esta otra de las venta- jas de partir desde semilla. Otro de los puntos fuertes de las semillas es la amplísima gama de variedades que existe. Hay para todos los gustos: puras sativas capaces de ha- certe despegar, índicas de lo más narcóticas, híbridos de efecto risueño, autoflorecientes que puedes cosechar en junio en exterior, variedades con di- versas ratios de THC:CBD y un largo etcétera. Con los clones, en cambio, esto no sucede ya Partiendo desde semilla nos aseguramos plantas 100% libres de plagas y si además son feminizadas, todas serán ejemplares productivos Candy proveniente de semilla

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