El Cultivador 17

nes, por lo que Angelos fue con- denado a cinco años por la pri- mera venta, y a 25 años más, tanto por la segunda como por la tercera vez. Una violación o el secuestro de un avión no se castigan con tanta dureza, sin embargo, al- guien sin antecedentes penales que no ha cometido un delito violento, uno que incluso ha sido propiciado por un agente de policía, pierde su vida. ¿Eso es justicia? Hasta el juez de este caso no cree que lo sea. "El tribunal considera que el encarcelamiento del Sr. Angelos durante el resto de su vida es injusto, cruel e irra- cional" , dijo el juez Paul Cas- sell. Pero no pudo hacer nada más que seguir la ley federal. Afortunadamente, muchas personas trabajan actualmente en la sentencia de Angelos, y es de esperar que la reforma de la política relativa al can- nabis de los EE.UU . conduzca a una pronta liberación. Jonathan Magbie, pena de muerte En 2004, Jonathan Magbie fue detenido cuando viajaba como pasajero en un automóvil, en cuyo interior se encontró un porro y un arma. Magbie sufría parálisis en gran parte de su cuerpo desde la edad de cuatro años, después de sufrir una co- lisión con un conductor ebrio. Esto se tradujo en que, durante 20 horas al día, necesita su- pervisiónmédica, que no recibió mientras estuvo preso 10 días. Debido a la falta de ventilación adecuada para ayudarle a res- pirar, murió cuatro días después del arresto. El castigo deMagbie se convirtió así en una pena de muerte. Lamadre de JonathanMagbie, con la ayuda de la ACLU, ha demandado al Distrito de Co- lumbia y al Greater Southeast Community Hospital por la atención médica inadecuada. Este caso se resolvió por vía extrajudicial. Michael Foster y Susan Cooper, el dúo 'Robin Hood' entre rejas En el Reino Unido, también existe una política relativa al cannabis muy injusta. Aunque las sanciones son inferiores, las historias no resultanmenos im- pactantes. En octubre de 2012, Michael Foster y Susan Cooper fueron condenados a tres años de prisión por el cultivo de una gran cantidad de cannabis en su granja de Lincolnshire. Lo que comenzó como un hobby se convirtió en un negocio con el que la pareja ganó 400.000 libras en 6 años. Pero si alguien piensa que eran de- lincuentes profesionales, que gastaban su dinero en una vida de lujo, se equivoca. Desde luego disfrutaban de la vida, pero también donaban una gran cantidad de dinero a escuelas en Kenia, pagaban los gastos de escolarización a los tres hijos de una familia sin re- cursos, y cubrieron los gastos de una operación a vida omuer- te. A pesar de todo, se encuen- tran actualmente en la cárcel, los contribuyentes estadounidenses han pagado 44 mil millones de dó- lares durante los últimos 30 años para cubrir los gastos derivados de mantener a la población reclusa a causa del cannabis Weldon Angelos 52 justicia cannábica

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