El Cultivador 17
74 pensamiento psicodélico expulsaron por rebeldía. Con 17 años ya pintaba grafitis en el metro y por el barrio del SoHo neoyorquino. Poco des- pués dejó el colegio, antes de llegar a graduarse, y pasó dos años viviendo en pisos aban- donados, con sus amigos, ven- diendo camisetas y postales. Este fue el contexto en que nació SAMO. SAMO era una creación muy artística. No era una firma al uso, era un logo, una marca creada por Basquiat y su amigo Al Díaz, y usada posteriormente por algunos amigos suyos más. Eran las siglas de “SAME Old shit” (“la misma mierda”), un concepto surgido a partir de una broma entre dos chicos en el instituto. Sin embargo, la ge- nialidad de SAMO reside en el modo en que lo utilizan. Amodo de logo es insertado en frases, como marca que se integra en un discurso propiamente pu- blicitario pero con contenido crítico. Parecían estar promo- cionando unamarca o hablando de una droga: SAMO© para el lavado ce- rebral de los medios de masas SAMO© para la llamada vanguardia SAMO© como alternativa a jugar al arte con la secta “ra- dical chic” a costa del dinero de papá 1 Además la firma aparece en grafitis con alto contenido po- ético. Aquí ya se aprecia que Basquiat no sólo sentía un im- pulso expresivo que le llevaba por los derroteros de los so- portes visuales sino que la pa- labra era fundamental en la transmisión de sus mensajes. Al observar sus obras pictóricas más avanzadas, la palabra se inserta en su lenguaje visual para ampliar los contenidos del mensaje. Hay quien comentaba que en cualquier lugar en Nueva York, podías sentir la sombra de SAMO allá donde fueras, en- contrabas las pintadas en todas partes. Ese es el propósito de un anuncio, llamar tu atención, repetirse en tu cabeza. Nadie sabía qué era. Tal fue la expan- sión de SAMO en Nueva York que la gente comenzó a hacerse preguntas e incluso se publica- ron artículos donde lo nombra- ban. Aunque no mucho después, en los ochenta, se proclamaría sumuerte ( “SAMO© is dead” ), el gesto de firmar bajo este pseudónimo grafitis de tal con- tenido, bien podría entenderse como un gesto cercano (salvan- do las distancias obvias) a las intenciones del Pop Art. Guia- dos por el lenguaje del adver- tisement americano, criticaban las bases de las estructuras so- ciales, políticas y económicas, la sociedad de consumo y daban buena cuenta de las desigual- dades e insatisfacciones del ciu- dadano de a pie. Basquiat comienza a caminar hacia el Pop Art con sus propios pies aunque más tarde su amis- tad con Andy Warhol parezca definitoria para esa afinidad surgida. No obstante, en 1979, tras matar a SAMO, Basquiat decide lanzarse de lleno a la música, tocando el clarinete en su nuevo grupo Gray, con el que frecuenta y se mueve por los círculos del East Village, lu- gar en plena ebullición de la subcultura del hip hop con jó- venes dedicados al grafiti, al rap, al cine underground y al break dance. Guiados por el lenguaje del advertisement americano, criticaban las bases de las estructuras sociales, políticas y económicas
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