El Cultivador 18

59 extracciones E n 2007 se pro- dujo más ha- chís enMarrue- cos que en Af- ganistán. Gene- ralmente el ha- chís Marroquí tiene efectos muy físicos, esto es debido en gran parte a que prefieren plantas indicas para elaborar- lo. Aunque el cannabis es ilegal enMarruecos desde principios de los años 60, sigue siendo la principal industria del país (incluso antes que el turismo). Cuando Marruecos era todavía era una colonia francesa, se daba la venta de hash local a monopolios estatales. Estos ingresos ayudaron a mantener a flote las arcas del Estado. Años después y bajo la presión de los Estados Unidos, el rey Hassan tuvo que declarar ilegal el cultivo de cannabis, pero paradójicamente la superficie dedicada al cultivo está au- mentando continuamente des- de entonces. En Marruecos, el cultivo de cannabis tiene una tradición que se remonta a más de 1.000 años según algunos investigadores. El ta- mizado de polvo de resina de hachís o polen es originario de aquí. Las principales zonas pro- ductoras de Marruecos son las regiones montañosas del norte, sobre todo en las montañas del Rif. A menudo, la ciudad Ketama es considerada como la capital de hash . En toda la región, tanto el cultivo como el comercio de hachís es el más importante motor de la economía local. Los agricultores nunca viven en la ciudad, los grandes cul- tivos se dan en los valles de las montañas. Sólo en estas zonas tan aisladas el pequeño cultivador puede evitar las ac- tuaciones de la policía. Si deseáis conocer un poco mejor la realidad de los pro- ductores de hachís en el Rif os recomendamos un film de 2003 titulado "Hachís, la pe- lícula" un documental muy in- teresante sobre la vida de los agricultores de cáñamo de Ke- tama. La política de persecución del cannabis, su cultivo, pro- cesamiento y comercialización, ha significado que los comer- ciantes y los agricultores tu- vieron que empezar a pagar sobornos a la policía. Desde hace décadas, el gobierno de Marruecos lleva prometiendo poner fin al creciente comercio de hash. Pero la superficie de- dicada al cultivo era de apro- ximadamente 12.000 hectá- reas en 1986 y en la actualidad estamos hablando de 300.000 hectáreas. Si Marruecos eliminara por completo la riqueza que genera el hachís, la economía se su- miría en una grave crisis. Re- cientemente la cabeza de go- bierno, el rey Mohammed VI, visitó la ciudad Ketama y por supuesto visitó plantaciones de cáñamo. El hachís es muy fácil de en- contrar en Marruecos a pesar de todo lo anterior. La calidad puede variar muchísimo, se pueden conseguir desde ma- teriales de primera clase a ca- lidades realmente bajas. Desde hace años, se plantan variedades holandesas en Ma- rruecos de esta forma se pro- duce un hachís de calidad su- perior, muy potente (Carame- llo, King Hassan...). Este fe- nómeno es relativamente re- ciente, hace veinte años no era muy común que los coffe- eshops Holandeses dispusie- ran en sus cartas de más de un par o tres de variedades de origen marroquí y hoy se pueden ofertar entre cinco y diez variedades provenientes del reino alauita. El país de tránsito más im- portante para la exportación es claramente España, seguida de Francia e Italia. Hay ru- mores de que los almacenes en Marruecos están llenos, de- bido a una incesante sobre- producción en los últimos años. La mayoría de los agri- cultores de las montañas cul- tivan cannabis porque sim- plemente no hay otra pers- pectiva y, por tanto, seguirán dependiendo del hash para su subsistencia. Hasta que un nuevo producto agrícola ofrez- ca una alternativa al agricultor, habrá pocos cambios en el cul- tivo de cáñamo en Marrue- cos. VARIEDADES DE HASH MADE IN MARRUECOS MARROQUÍ COMERCIAL / POLM Color: Marrón medio, más os- curo por fuera que por dentro. Olor/Sabor: Picante y rasposo. Efecto: Baja potencia tanto fí- sica como mental. Consistencia: Prensado. Precio en Ámsterdam: 2 € - 4 €/1g. Los marroquíes comerciales son el hash más común en Europa. ¿A quién no le han ofrecido un pedazo de marro- quí en un parque de la ciudad (o dónde sea)? Por lo general se presenta en el mercado en placas y se envía en grandes cantidades desde Marruecos a España, Francia e Italia. En los coffeeshops de Áms- terdam no suelen ofrecer hash marroquí comercial, en ge- neral piensan que los marro- quíes comerciales son de mala La calidad del hash marroquí ha aumentado espectacular- mente en las últimas décadas, debido a la introducción de genéticas seleccionadas de origen holandés. En las cartas de los coffeeshops holandeses cada vez es más común encontrar una selección de materiales provenientes de Marruecos, con nombres muy evocadores, un buen ejemplo es la carta de Dampkring en Ámsterdam. Aunque el cannabis es ilegal en Marruecos desde principios de los años 60, sigue siendo la principal industria del país

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