El Cultivador 18
ser contadas como influencias de pri- mer orden en una carrera artística. De la pintura de Salvador Dalí co- mentaría: Dalí, a través de su imaginería su- rrealista abrió una colorida ventana a los sueños y a metáforas alucinógenas que dieron di- mensión a los misterios del subconsciente de Freud y Jung. Es obvia la fijación de Robert Venosa con los viajes de la men- te, interesado en teorías psico- lógicas freudianas y junguianas, en su propia descripción de Dalí prima su ensalzamiento de la capacidad del pintor catalán para arrojar luz sobre los entresijos del inconsciente, valorando sobre otras cosas, la facilidad para crear un lenguaje que entronca con los aspectos más oníricos de la mente. Corroboraría Ve- nosa, la popular frase de Dalí con la que se autoproclama ser la esencia en sí del ácido lisérgico, pues afirma con rotundidad que ese es el motivo por el cual Dalí cuenta con la capacidad de crear imágenes surrealistas sin necesidad de consumir enteógenos. En cuanto al ame- ricano, el consumo de sustancias no se ciñó exclusivamente al LSD, también gustaba de los viajes de ayahuasca, DMT o psilocibina, entre otros. 75 pensamiento psicodélico “Albert, por supuesto, siempre estará presente como parte del estado superior de conciencia que ayudó a nacer en todos nosotros” venosa.com venosa.com
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