El Cultivador 19

44 cultivo exterior las primeras generaciones se enfrentaban a serios problemas de enanismo (la mayoría de- bidos a la poca información acerca de cómo cultivarlas). Además, el aroma de estas tenía un trasfondo común que mu- chos consumidores asociaron con el sabor y olor “rudelaris”. El efecto fue otro de los puntos controvertidos, ya que era algo leve para los fumadores y con- sumidores de elevadas canti- dades diarias de cannabis. Se- gún estos, algunos ejemplares apenas “colocaban” y otros da- ban un viaje muy cerebral, pero que duraba extremadamente poco. Si sumamos estos facto- res a la ilusión y expectativas con las que se acogieron estas variedades, es normal que a lo largo del tiempo se haya gene- rado una desconfianza hacia ellas por parte de las personas que pueden cultivar genéticas fotodependientes, sin ningún problema. Desconfianza que, poco a poco, ha comenzado a desvanecerse para dar paso a una nueva curiosidad, en vista de los resultados que pueden ofrecer las autoflorecientes que encontramos hoy en día en el mercado. Aunque esta vez, los cultivadores que desean expe- rimentar con estas variedades, pueden contar con más infor- mación que la que teníamos al principio. Hoy en día el conocimiento de este tipo de genéticas está muy avanzado. Podemos en- contrar un gran número de va- riedades automáticas que ofre- cen una excelente calidad al mismo tiempo que su morfo- logía se muestra vigorosa. Es justamente por este motivo que los cultivadores estamos volviendo a generar una gran demanda de autoflorecientes. Aunque, esta vez, parece que nuestra confianza no está sien- do traicionada y, por ello, he decidido hacer esta breve guía sobre cómo sacar el mejor par- tido a nuestras plantas auto- máticas en exterior. Para poder darles un cuidado correcto es muy importante conocer cómo funcionan. Uno de los factores más influyentes de la morfología de las auto- florecientes es su sistema de raíz. A mí me gusta llamarlo “vago”, ya que lo quiere “todo servido”. Si ya has tenido ex- periencias con estas genéticas, seguramente sabrás a lo que me refiero. Para los que no se- pan de qué va la historia, pro- cedo a explicarme. Por norma general, la marihuana necesita de un sustrato esponjoso y ai- reado para desarrollar correc- tamente su sistema radicular. Normalmente, las plantas que ponemos en sustratos poco ai- reados no suelen desarrollarse bien, pudiendo llegar en mu- chos casos a producirse la muerte de los ejemplares cul- tivados. Con las autoflorecien- tes el tema se complica un poco. Si he optado por llamar “vago” al sistema radicular de las mismas, es justamente por- que el sustrato y la mezcla de riego deben ser óptimos en todo momento. En caso con- trario, observaremos un inco- rrecto desarrollo de la planta. Las autoflorecientes prefieren para el desarrollo de su sistema radicular, un entorno bastante aireado, por lo general, más que las fotodependientes. Según mi experiencia personal, lomás recomendable es usar unamez- cla comercial de sustratos ya preparada para el cultivo, sien- do de vital importancia que tenga una buena capacidad de aireación y esté poco abonada. Los sustratos del tipo light mix de distintas marcas que pode- mos encontrar en los grows suelen ser ideales ya que, ge- neralmente, son ligeros y están bien aireados. También reco- miendo comenzar con poco abono e ir añadiendo los nu- trientes según se necesiten. Si utilizáramos un mix de tierra muy fuerte, podríamos alterar el desarrollo de las raíces por exceso de alimento y, a fin de Uno de los factores más influyentes de la morfología de las autoflorecientes es su sistema de raíz En el caso de las plantas autoflorecientes, es muy importante vigilar el nivel de hidratación del suelo

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