El Cultivador 19
46 cultivo exterior Hay que hacerse a la idea de que una planta autofloreciente tiene el tiempo limitado para hacer todo su ciclo vital, así que no parará de evolucionar aunque sufra un grave estrés ambiental. En el caso de las variedades fotodependientes, tendremos más margen de tiempo para que puedan re- ponerse de cualquier problema. Dicho esto, es fácil comprender que, si nos pasamos con el abono, estaremos restando tiempo de desarrollo a la planta que se traducirá en una dis- minución de la producción y vigorosidad. Así que, te reco- miendo una fertilización más bien ligera: cualquier acumu- lación de sales en las raíces puede conllevar la pérdida de gran parte de la cosecha. Una buena opción es agregar hu- mus de lombriz al sustrato (la mitad de la dosis recomenda- da), para que la planta tenga alimento durante los primeros diez o quince días de su ciclo de vida. Después de esta fase inicial, se puede añadir el ali- mento en la mezcla de riego. Además, es aconsejable hacer cada dos semanas un lixiviado del medio para evitar que po- sibles sales estén interfiriendo en el desarrollo. En caso de querer cultivar nuestras plantas autoflorecien- tes en tierra madre, es impor- tante preparar el terreno ade- cuadamente. Te recomiendo hacer un agujero en el suelo donde puedas poner aproxi- madamente cincuenta litros de la mezcla de sustratos que he mencionado anteriormente. De esta forma, aseguraremos que hay, por lo menos, todo ese volumen de suelo adecuado para el cultivo de nuestras plan- tas. En el caso de las frecuencias de riego y la necesidad de nu- trientes, puede haber variacio- nes: es bastante probable que sean necesarios menos riegos y más nutrientes que si culti- vamos en maceta. Hay que te- ner en cuenta, sin embargo, que este factor dependerá de la zona en la que nos encon- tremos: obviamente, los culti- vos emplazados en las zonas más calurosas del sur de Es- paña tendrán unas necesidades distintas de los situados en las zonas del norte. Por otra parte, hay que re- cordar que, tanto en maceta como tierra madre, no se pue- den tener las raíces de las plan- tas constantemente encharca- das. Esto dará lugar a podre- dumbre y, probablemente, al llamado enanismo que puede darse en las variedades auto- máticas y que todo el mundo teme. Esta palabra hace refe- rencia a los casos en que la planta se queda de unos diez centímetros y da uno o dos po- rros como producción. La parte subterránea de la planta no es la única a la que se debe prestar atención. Como ya he explicado anteriormente, las plantas autoflorecientes tie- nen un tiempo limitado para hacer todo su ciclo, así que cabe esperar que las horas de luz e intensidad de la misma afectarán directamente a su morfología. En exterior, las au- tomáticas que se planten entre febrero y marzo, darán una menor producción en la ma- yoría de casos, debido a una menor potencia de la luz solar. Los mejores meses para plan- tarlas van desde abril a junio, pues aprovechamos la alta in- tensidad lumínica del sol. Las autoflorecientes sembradas en esta época crecenmás y arrojan una producción mayor y de mejor calidad. Estos datos tam- bién pueden variar según la situación geográfica, debido a que la luz solar brilla con dis- tinta intensidad en los distintos puntos del territorio español. Además, sembrándolas en estas fechas, podremos cosecharlas mucho antes que las variedades fotodependientes. También es importante que, dentro de lo posible, las sitúes en la zona más soleada de tu terraza o huerto, gustan de tener el má- ximo de horas de luz. Si estás dando los parámetros óptimos a tu cultivo y notas que tu planta autofloreciente se está excediendo en altura, es muy poco recomendable ha- cer una poda apical. En todo caso, te recomiendo que la ates orientándola hacia un lado, de forma que quede arqueada. Hay que pensar que una poda apical podría hacernos perder gran parte de la producción, dada la limitación temporal de estas variedades. Por último, me gustaría hacer una mención a las llamadas autoflorecientes gigantes. Como respuesta a las quejas de los cultivadores que afir- maban que las automáticas eran malas genéticas debido a su escasa producción, los ban- cos de semillas y breeders em- pezaron a investigar y realizar cruces con el fin de aumentarla. El resultado es este tipo de plantas gigantes que pueden alcanzar alturas de más de 1,5 metros, arrojando una pro- ducción que supera, de largo, los cien gramos por planta. Lo explicado en este artículo se deriva demi experiencia per- sonal en el cultivo de autoflore- cientes. Empecé a cultivar este tipo de plantas cuando salieron al mercado y, a lo largo del tiem- po, he podido observar los cam- bios y mejoras que se han lo- grado con ellas. Espero que los que consejos que te ofrezco en él, puedan ser un aporte de uti- lidad si decides cultivar este tipo de genéticas en exterior. Buenos humos. Si notas que tu planta autofloreciente se está excediendo en altura es muy poco recomendable hacer una poda apical En caso de querer cultivar nuestras plantas autoflorecientes en tierra madre, es importante preparar el terreno adecuadamente
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