El Cultivador 19
76 pensamiento psicodélico Poco después se suceden las reacciones a la planta y comien- zan los trances. “Una vez obtenida la aya- huasca, se procede a su pre- paración, cortándola en tro- zos que va aplastando e hir- viendo progresivamente en unos recipientes de arcilla. El proceso toma tiempo, como ritual que se precie, necesita de cánticos que acompañen la preparación, dotando al proceso de un aura mágica” La sesión de ayahuasca Reunidos todos los partici- pantes de la sesión en una casa destinada a tal actividad, co- mienzan a relacionarse con- tando experiencias y anécdotas con el alucinógeno. Se crea un clima propicio para el ritual y todos los reunidos asisten a un rito previo a la toma de aya- huasca, el momento de cánticos y bendiciones: “El vegetalista (…) primero canta un icaro para dar fuerza al brebaje, así el joven tendrá preciosas y sabias visiones. Cuando la persona recibe el mate con el brebaje, antes de beber debe rezar a la ayahuasca en estos tér- minos, más o menos: Abue- lo, por favor, déjame ver todas aquellas cosas que quiero ver” Una vez han tomado el bre- baje, el grupo del ritual se retira a una habitación central donde, sentados por orden, esperan a recibir las visiones. Las reac- ciones comienzan a sucederse y son interpretadas para aven- turar cual será el recorrido de cada viaje personal. Pablo Ama- ringo comenta que los gemidos o contracciones de cada uno pueden ayudar a identificar el carácter de cada viaje, si será positivo o no, si se conseguirá lo que se buscaba o, si, por lo contrario, el viaje será acciden- tado interviniendo espíritus ene- migos que atacarán al individuo durante el proceso. Algo que a primera vista pue- de resultar un tanto chocante, es que estos rituales de tinte indígena o pagano, son com- patibles con la religión, con esto lo que intento decir es que un vegetalista puede ser católico o protestante, indis- tintamente y, llegado a cierto punto del ritual, cantar y recitar plegarias a su dios, encomen- dándose a él. Fauna y flora Es obvio que la naturaleza jue- ga un papel vital en la repre- sentación pictórica de Amarin- go. Los viajes de ayahuasca se caracterizan por la fuerte pre- sencia de plantas y animales que cobran vida y pueden po- seer roles diversos en esta per- formance psicodélica. “Esta pintura representa dos plantas necesarias en la pre- paración del brebaje de aya- huasca. De la ayahuasca sale una serpiente negra con topitos amarillos, naranjas y azules, rodeados de un aura amarilla. También hay otra serpiente, la serpiente de la chacruna , de brillantes y luminosos colores. De su boca sale una radiación vio- leta rodeada de rayos azules. La serpiente chacruna pe- netra en la serpiente aya- huasca produciendo el efecto visionario de estas dos plan- tas mágicas” Por ejemplo, durante la pre- paración de la ayahuasca según Pablo Amaringo, curiosamente, el vegetalista, por su parte, dice interpretar las respuestas de un pájaro autóctono, que es quien determina (o, mejor di- cho, trasmite) si el momento elegido por el vegetalista es el indicado para consumir la plan- ta sin que esta cause daño al- guno a la salud. En este caso, el ave es portavoz del espíritu de la planta, pero es habitual que sea un animal el que guía el viaje, que está presente, como representación física y material del espíritu interior del indivi- duo. A este espíritu animal se lo denomina nahual y reside en cada persona en distintomodo. Este animal, en tanto que es representación del espíritu del individuo es entendido como un nexo entre lo sagrado y lo terrenal, de ahí que sea consi- derada la parte sagrada de cada persona. El nahual de cada uno sería diferente, en función de las características que presen- temos, es decir, se asocia al ani- mal con la persona en función de las características que pre- senta (ocelote tiene buen oído; el lobo, buen olfato). E incluso hay chamanes tan diestros que pueden acortar la distancia con su nahual y potenciar sus cua- lidades. Quizá recuerden, al hilo de esto, aquel capítulo de Los Simpsons, El misterioso viaje de Homer , en queHomer asiste a una feria en que ingiere gran cantidad de chiles guatemalte- cos afamados por su potencia. Al hacerlo, comienza un viaje de tintes alucinógenos en que los animales tienen gran im- portancia (por ejemplo, aparece la tortuga aludiendo al caminar lento y pausado), siendo el co- yote el nahual de Homer, que le ayuda a ahondar en su rela- ción de pareja con Marge. Además, los viajes de aya- huasca pueden llegar a consti- tuir todo un bestiario en vivo, pudiendo facilitar la visión de ciertos animales, a veces in- existentes y exclusivamente li- gados a la tradición visual o la mitología de la ayahuasca: “(Acerca de la sanguijuela mama ) Pensé que era sólo una historia, pero con la ayahuasca fui capaz de ver este animal y llegué a estar convencido de su existencia, así como de la de otros ani- males que creí eran sólo mi- tológicos” Por su parte, Amaringo co- menta que es recomendable para un vegetalista, la compañía de un perro, pues le ayuda a vislumbrar posibles ataques a que es ajeno, pues su sensibili- dad le permite percibir espíritus o enemigos quizá imperceptibles para el vegetalista. Así, también el animal resulta espíritu pro- tector. Su pintura Los paisajes amazónicos, es- cenas surreales u oníricas, co- lores vibrantes y saturados, el horror vacui, inundan los lienzos de Amaringo. Destacable es su defensa o, mejor dicho, puesta en valor y difusión del patri- monio natural y cultural de su región. A pesar de que su obra puede ser comparada con la de surrealistas afamados, psico- délicos reconocidos o pintores sudamericanos coetáneos, la importancia de su obra, a mi parecer, reside en que supone un documento gráfico de ritua- les mágicos indígenas, de los cuales no haymejor embajador, que uno de sus más profundos conocedores, como es el caso de Amaringo, médico vegetalista y curandero. A su obra, le acom- paña la propia descripción del autor, que nos regala en un li- bro, la exposición desenmara- ñada de sus tradiciones, des- granadas exhaustivamente. Crea una iconografía del chamanismo peruano y comparte su mitolo- gía con nosotros, elaborando lienzos llenos de tonalidades que recuerdan al exotismo co- lorista de la jungla, a paisajes lejanos llenos de fauna desco- nocida. Asimismo, aunque siempre reconociendo que se tratan de paisajes propios, representa los viajes de la ayahuasca, subjeti- vos y personales, pero que pue- den ayudar a comprender el cariz de enseñanza que posee un viaje interior de tal talla. Para desentrañar las claves de los lienzos de Amaringo y en- tender la mitología de la aya- huasca, esperen al próximo nú- mero: este análisis aún está por acabar. Crea una iconografía del chamanismo peruano y comparte su mitología
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