El Cultivador 2
Comunicado de la FAC sobre la Ley de Seguridad Ciudadana. continúa en la siguiente página BOLETIN ENCOD SOBRE POLITICAS DE DROGAS EN EUROPA JUNIO 2012 NO MÁS TIEMPO QUE PERDER, LA PROHIBICIÓN HA FRACASADO noticias 4 • La reforma propuesta de la Ley de Seguridad Ciudadana incrementa un 1.000% la cuantía de las multas por tenencia y consumo de drogas. • Se pretende conseguir 1.000 millones de euros extra a base de criminalizar a las personas usuarias. • La Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC) denuncia este impuesto de facto y reclama que se dejen de perseguir la tenencia, consumo y autopro- ducción de cannabis. La reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana anunciada por el ministro de Interior incluye un es- pectacular aumento de la cuantía de las sanciones por tenencia o consumo en lugares públicos de drogas ilícitas, cuyo importe mínimo pasa de 300 a 3.000 euros. La Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC) considera que esta medida supone un nuevo paso en la criminalización de las personas usuarias de sustancias psicoacti- vas, especialmente de cannabis, dado que la inmensa mayoría de las 300.000 sanciones que se imponen al año son por la tenencia o consumo de esta planta. Es totalmente injustifica- ble que el simple hecho de llevar un trozo de hachís en el bolsillo o de fumar un porro con los amigos en un parque se considere un atentado grave contra la seguridad ciudadana, pero es aún menos justificable incrementar un 1.000% el importe de las sanciones, en plena crisis y con millones de familias casi sin ingresos. No tenemos muchas dudas acerca de la intención que subyace a esta medida. El gobierno sabe que el uso de cannabis es una realidad social arraigada y que las medidas represivas no sirven para disuadir a estas alturas de un consumo que millones de personas consideran totalmente normal. Lo que se persigue no es otra cosa que aumentar la recaudación, ya que si se cobraran las 300.000 sanciones anuales a partir de 3.000 euros cada una, se recaudarían unos 1.000 millones de euros extra, que sin duda ayudarían a tapar el agujero de Bankia. El uso de cannabis por parte de personas adultas es una conducta absoluta- mente normal, legítima y aceptada con normalidad por la mayoría de la población, y no se justifica que se mantenga en vigor una norma, nacida en plena histeria colectiva por la extensión de la heroína en las calles y por el abandono de jeringuillas, para tratar como delincuentes e imponer sanciones claramente desproporcionadas y abusivas a personas que no causan ningún daño a sus conciudadanos. El consumo y tenencia de drogas ilícitas está claramente despenalizado en la jurisprudencia española, pero los diferentes gobiernos se han negado hasta el momento a regular, tal y como sucede en cada vez más países europeos y del resto del mundo, las cantidades que se pueden almacenar, cultivar o llevar encima con destino al uso personal. Esto provoca una enorme inseguridad jurídica y un gigantesco gasto represivo que, curiosamente, no parece sufrir los recortes con la misma intensidad que el resto del gasto público. Reclamamos que de una vez se regulen la tenencia, cultivo y consumo de cannabis y de otras sustancias psicoactivas, dejando de perseguirlos, sea por vía penal o administrativa. Rechazamos que se use la Ley de Seguridad Ciudadana para imponer un impuesto de facto a las personas consumidoras de sustancias consideradas ilícitas sin reconocerles a cambio ningún derecho. Asimismo, denunciamos el giro represivo que se pretende dar a dicha ley con el fin de disuadir a quienes intenten protestar por la crisis y por las numerosas injusticias presentes en nuestra sociedad. A raíz de la decepcionante sesión de 2012 de la Comisión de Estupefacientes de la ONU enViena y el 50 aniversario de la firma de la Convención Única sobre Estupefacientes (1961), hay una reacción social generalizada, científica y política en favor de la reforma y modernización del sistema de control de drogas mundial . El sistema de control de drogas mundial ha sido destinado, supuesta- mente, para hacer del mundo un lugar más seguro y saludable gracias a la "eliminación o significativa reducción" de la oferta y la demanda de drogas ilícitas. Como se indica en muchos informes y sobre todo el "Informe Reuter-Trautmann", que fue financiado por la Comisión Europea, cincuenta años de prohibición han traído exactamente lo contrario: el aumento de la demanda y la oferta. Dado que las políticas prohibicionis- tas han fracasado en sus objetivos primarios, con costos que exceden los beneficios en gran medida, hay una necesidad urgente de reformar- las en favor de una regulación legal. Incluso unos anteriores funciona- rios de alto rango de Estados Unidos, cuyos predecesores iniciaron esta política criminal, declararon reciente- mente que la guerra contra las drogas ha fracasado, generando un alto costo para la sociedad y la economía (aumento de los encarcelamientos, muertes, daños a los usuarios, crimi- nalidad relacionada con el abuso de drogas y costos de la represión), mientras que genera ingresos ex- traordinarios para el crimen organi- zado y promoviendo corrupción en el estado mayor y la sociedad. Los efectos de la prohibición son inmensos. El Informe de 2011 del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT) señala que Europa se enfrenta a nuevos retos con respecto a los patrones de consumo y tráfico de drogas, mientras que "existen indicios preo- cupantes de la evolución del mercado de drogas sintéticas y, en general, en el caminola manera en que los consu- midores de drogas ahora consumen un conjunto más amplio de sustan- cias. El consumo simultáneo de varias drogas, incluyendo la combinación de drogas ilícitas con el alcohol y, a veces, con medicamentos y sustancias no controladas, se ha convertido en el patrón dominante de consumo de drogas en Europa. " De acuerdo a los datos oficiales del "Informe Mundial de Drogas 2010 de la ONUDD", desde 1998 la produc- ción mundial potencial de opio ha aumentado en un 78%, mientras que la producción de cocaína y cannabis muestran una tendencia creciente cada año. En Europa, el número de usuarios de cocaína se han duplicado durante la última década, mientras que se estima que a nivel mundial entre 155 y 250 millones de personas
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