El Cultivador 2

53 pensamiento psicodélico México, provocando, con ello, la posterior mitificación de la “Ruta 66”. Una significativa parte de los lectores del libro afirman que no encuentran ese contenido profundo y trascendental que la convirtió en obra de culto y que continúa promoviendo la reimpresión de más de 100.000 copias al año, sino, más bien, una simple narración de las variopintas andanzas de un grupo de amigos un tanto peculiares. Precisamente es aquí donde radica su encanto, donde la narración se convierte en el testimonio de una generación despierta, inconformista y re- volucionaria, una generación que ya no concibe un mundo planificado, repleto de horarios y obligaciones. Esta contestación no es tan obvia al formularse la obra como un monólogo interior, con una ausencia prácticamente total de críticas directas o divaga- ciones demagógicas sobre lo que es bueno o no lo es. La obra, el propio discurso en sí, es la visión desprejuicia- da de una realidad muy diferente al habitual de aquella sociedad. En el camino es libertinaje, libre pensamiento, desorden; es drogas, es vivir por el simple hecho de vivir y disfrutar eligiendo cada momento e incluso es ciertas dosis de caos, de ese caos originario, que conforma nuestra propia esencia como seres humanos, como partícipes del universo caótico en el que nos hallamos. Solo queda recomendar en- carecidamente su lectura, liviana y llena de significado, para que cada cual juzgue y extraiga de ella lo que quiera. Recordad que hasta aquí, la Psicodelia, no ha hecho más que comenzar. Continuaremos argumentán- dola en los próximos números. “Al fin y al cabo, somos nosotros los herederos de este gigante del pensamiento que no consiguió exterminar por completo la sociedad imperia- lista, asesina y cruel en la que nos hayamos inmersos, por haberse silenciado, cayendo poco a poco en el olvido de las obligaciones y las preocupa- ciones impuestas.”

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