El Cultivador 2
cambiar al margen de los cambios que ya se han lle- vado a cabo. Como el cierre, hace ya un tiempo, de los cof- fees cercanos a Bélgica, la prohibición de marihuana con altos contenidos de THC o la inminente medida que el gobierno ha anunciado sobre la prohibición de venta a ex- tranjeros. Sólo el tiempo les dará la razón o se la quitará, ahora es mejor ser cautos y esperar. Por lo pronto, no existen in- dicios de prohibición ni en Amsterdam ni en Utrech, y las cosas transcurren exacta- mente igual que en mi pri- mera visita a la región holandesa (si no fuera por los desorbitados precios). Cuando llegamos nos aloja- mos en el Bulldog Hotel , en el Barrio Rojo , puesto que para los primeros dos días íbamos un grupo de ocho personas. El precio, en estas condicio- nes y dado el emplazamiento, es muy bueno aunque el ser- vicio y la atención al cliente dejan bastante que desear. Por proximidad, visitamos el coffee de GreenHouse . Yo, como buen pesado que soy, olí y observé (a veces, incluso toqué) mucho más de lo que fumé, y es que con los precios que ofertan, ¡qué menos!. Nos decantamos por Jack Herer y Bubble Gum de 10 y 12,5 € el gramo, respectivamente, hierbas de las más baratas del menú pero con aspectos y olo- res ciertamente atractivos, y de una calidad media. Visitamos uno de los dos The Doors que podemos en- contrar en la ciudad, el único establecimiento que vendía alcohol y cannabis (según el otro The Doors , de forma ile- gal) en la calle Nieuwezijds viajes 76
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