El Cultivador 2
tiempo venía a encontrarse con nosotros e intentar echarnos la zarpa. No debemos descartar el perder- nos por las periferias y arriesgar- nos a probar algún coffee que nos llame la atención pues probable- mente encontremos hierba a mejor precio, menos aglomera- ción y un trato agradable, aunque debemos tener en cuenta que sue- len ser lugares de clientes habitua- les y no están tan acostumbrar a lidiar con las exigencias de los tu- ristas. En los smartshops podemos se- guir adquiriendo las mismas sus- tancias que hace unos años aunque hayan variado algunas de sus presentaciones. Hongos, sal- via, sustancias energéticas o pro- ductos para aumentar la libido es a lo que más protagonismo se le da, aunque el Kratom ha cobrado importancia en los últimos años. Las semillas de opio y diferentes tipos de cactus son otros de sus productos estrella, además de todo tipo de parafernalia. Pues bien, me resta instaros a viajar a Ámsterdam y a hacerlo antes de que las cosas cambien dado que, de una forma u otra, cambiarán, porque los derroteros que están tomando ciertos diri- gentes europeos parecen encarri- larnos, a todos los demás, hacia la incomprensión y la prohibición. Es decir, parecen querer conti- nuar con la reciente tradición his- tórica de intransigencia y sinrazón, obviando una vez más el potencial industrial y económico del cannabis e ignorando un posi- ble salvavidas en medio de la cri- sis actual. A pesar de estar de acuerdo, par- cialmente, con el italiano arriba mencionado, sigue siendo muy placentero pasear por los canales de Ámsterdam, charlar con algún desprejuiciado transeúnte, ir al FOAM o a Rembrant Plein , a Von- delpark o, simplemente, sentarse en la terraza de algún coffee en el Barrio Rojo , e inhalar con fuerza, profunda y despreocupadamente, disfrutando de la ausencia de cualquier amenaza que pueda condicionar nuestro estado. viajes 81
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