El Cultivador 20
Door System” holandés o cali- forniano. Todo ello derivado de la inseguridad jurídica y po- tenciales riesgos asociados a los cultivos colectivos de cannabis, el problema de esto es que aparentemente el cannabis aparece de “la nada”. Esa “nada”, que en realidad son salas de cultivo (y jardines o invernaderos en la época de exterior) en las que “trabajan” muchos cultivadores anónimos, que producen, procesan y en algunos casos extraen grandes números de plantas de cannabis no debería de seguir en la clan- destinidad. En un escenario idílico, los CSC tendrían que ser capaces de abastecerse por sí mismos, el cultivo debería de estar reg- ulado (llevarse a cabo en insta- laciones adecuadas para tal fin y no en pisos o viviendas), los cultivadores, los procesadores, los extractores o los cocineros cannábicos, así como aquellos involucrados en la distribución de los productos, deberían de contar con contratos laborales y cotizar en la seguridad social. Sé que es pronto, que quedan muchas cosas por hacer, pero poco a poco la regularización del consumo lúdico y terapéu- tico, la tenencia y el cultivo per- sonal y colectivo de cannabis será un hecho, así que mientras llega ese soñado escenario, habremos de seguir luchando, cultivando para nuestro auto- consumo y acudiendo a las aso- ciaciones cuando así lo de- seemos. poco a poco la regularización del consumo lúdico y terapéutico, la tenencia y el cultivo personal y colectivo de cannabis será un hecho Hash y Flores de distintos CSC de Madrid 71 clubes sociales de cannabis
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