El Cultivador 21
Aristóteles definió a las lombrices como “el intestino de la tierra” y, dada la acción transformadora beneficiosa que ejercen sobre ella, podemos concluir que hay algo de cierto en la expresión. El filósofo y científico griego estudió estos seres y escribió sobre ellos en su tratado de zoología “Historia animalium” (Historia de los animales), concluyendo que contribuían a la productividad del suelo. Ya en la Edad Contemporánea, el gran redescubridor de los beneficios que estos seres aportan al suelo fue Charles Darwin que, en el que fue su último libro, publicado a los 72 años de edad y titulado “La formación del mantillo vegetal por la acción de las lombrices, con observaciones sobre sus hábitos”, recogió nociones sobre la anatomía, hábitos y proceso digestivo de estos seres y explicó cómo contribuían a la formación del suelo. 28 cultivo exterior Lombrices en el cultivo por Darius
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