El Cultivador 21

60 industria cannábica a pie. Una nueva industria re- gulada crearía miles de puestos de trabajo con el consiguiente beneficio para la sociedad que no tendría que mantener a esos mismo trabajadores por no tra- bajar. Además de los miles de sueldos que se repartirían a los trabajadores reinvirtiéndolos otra vez en la misma comunidad. Esos ciudadanos tendrían es- pacios de consumo, comercios especializados y la seguridad de que el producto adquirido tuviese una garantía de calidad. Además, para suministrarse marihuana o hachís no debería tener que acudir al mercado negro con todo lo que significa esa opción. El control hacia los ciudadanos más jóvenes sería mucho más efectivo y por lo tanto menos peligroso por no introducirlos en canales de otras sustancias muchomas dañinas. Otro dato muy importante y que ha sido publicado hace sólo unas semanas, es que el con- sumo entre adolescentes no ha subido en donde se ha legalizado el consumo recreativo. Las investigaciones también serían otro de los grandes be- neficiarios, ya que seríanmucho más generalizadas y rigurosas sin el temor de investigar sobre una sustancia proscrita con todo lo que eso conlleva. Los beneficios de unamás que posible y correcta regulación o legalización, harán de la indus- tria sobre esta planta un gran nicho de mercado donde todos los actores se beneficiaran de ella, el estado y el ciudadano especialmente, arrinconando a los traficantes ilegales al mermar su bienmás preciado: el dinero. Como ejemplo en EE.UU ., el Marijuana Busines Daily , pren- sa especializada, determinó que por cada dólar que se vende de marihuana legal la economía estadounidense recibe un mí- nimo adicional de 2,6 dólares de valor económico. Un estudio realizado en la Universidad de Denver por el profesor de eco- nomía Jack Strauss determinó que sólo un par de tiendas de venta al por menor de mari- huana podría generar 30 mi- llones de dólares y crear hasta 280 nuevos puestos de trabajo, además de contribuir con cien- tos de miles de dólares en im- puestos para la ciudad. No es que hayamos descu- bierto nada nuevo, de hecho los beneficios que se están su- giriendo ya han sido probados y comprobados en EE.UU . y con nota alta. Actualmente, pa- íses como Israel están especia- lizándose en la industria de la investigación del cannabis, Ja- maica quiere hacer lo propio en el cultivo para medicina y crear turismo, Uruguay quiere que su gobierno sea el galante de esta industria, en Holanda sus coffeeshops son insignia de su turismo, Centroamérica y el Caribe no quieren perder cuota de esta industria, Chile esta normalizando lo que en las ca- lles ya es una realidad, Estados Unidos está demostrando lo gi- gantesco de esta nueva indus- tria, China acapara la mayoría de patentes con esta planta, la oposición en Marruecos aboga por ser la huerta cannábica de Europa y en un sinfín de países se está despenalizando su con- sumo. Así podría seguir des- cribiendo como la ola verde está llegando a todo el mundo. Lo que deberían hacer nuestros políticos es adelantarse y tener visión de futuro, y no es tan di- fícil, sólo tiene que leer la prensa diaria para darse cuenta de que el consumo demarihuana, tanto para su usomedicinal como re- creativo, no va a desaparecer. Es más, el medicinal se va a ampliar considerablemente. Tengamos en cuenta que así como en EE.UU. más de la mi- tad de su población tienen ac- ceso a estamedicina legalmente, en el viejo continente o en Es- paña, este tipo de consumo te- rapéutico prácticamente no se ha puesto en marcha y fue este mismo uso médico el que lanzó y creó esta industria legal por allí. Por lo tanto, no es que es- temos hablando de temas difí- ciles, de utopías, estamos ha- blando de una industria que ya existe y que se esta haciendo muchísimo mas grande. Tarde o temprano, ya que este mundo nuestro es redondo, esto llegará aquí y a la mayoría de países, nuestro problema es si queremos ser una mera com- parsa o de verdad cogemos el toro por los cuernos, nos po- nemos manos a la obra y real- mente nos erigimos como uno de los actores principales. Actualmente España está con- siderada dentro de este nuevo sector como uno de los posibles actores principales y tiene mu- cho que decir. Nosotros siempre hemos tenido con esta planta un tratomuy especial. En siglos anteriores hemos sido buque insignia mundial de la produc- ción del cannabis sativa o cá- ñamo. Hace unos cuantosmeses un emprendedor multimillona- rio norteamericano lanzó a la prensa una iniciativa un tanto particular, quería vender su propia marca de marihuana, Diego Pellicer, haciendo honor a un antepasado suyo español considerado el “rey del canna- bis” en el siglo XIX. El tal Pelli- cer era vicecónsul español en Filipinas y su actual bisnieto americano quería que su ape- llido volviese a ser conocido en todo el mundo como el rey de esa planta. Eso sí, con el permiso de la familia de BobMarley que también ha prestado el nombre de su difunto familiar a una corporación americana para uti- lizar el nombre para su hierba. Snnop Dog oWillie Nelson, dos artistas famosos también esta- dounidenses, ya han anunciado también sus posibles marcas de cannabis. España es uno de los mayores exponente en la creación de los Cannabis Social Clubs pero ¿es esta la opción exclusiva que debe regir en el consumo de la marihuana? Para el consumo de la marihuana deben existir varias opciones ya que también existen varios puntos de vista. El club de cannabis puede ser una buena forma para un con- sumo responsable de cannabis, pero no la única, y, por ahora, sólo se ven aventuras en esa dirección. La empresa privada también debe ser galante de esta nueva industria verde, debe tener las directrices y normas legales para empezar a crear una ro- busta industria desde los ci- mientos, con competencia leal y reglas para generar un sector con garantías de crecimiento que pueda ofrecer calidad a precios competitivos, que a su vez hagan desaparecer al mer- cado negro de cannabis. Para llegar a una venta regu- lada en comercios de cannabis o en locales de consumo al estilo de los coffeeshops , primero hay que cultivarla con una licencia, luego hay que transportarla con algún tipo de permiso, poste- riormente se debe clasificar con unmínimo de garantías, se debe expender por profesionales que sepan aconsejar de su uso y este tipo de empresas que la comercializan deben pasar por un registro de las instituciones que serían garantes de que todas las normas legales se cumplen. Así se exige con el alcohol, el tabaco y otras sustancias, y así es como se debería exigir tam- bién con el cannabis en mi opi- nión. Con el consumo por temas médicos o medicinales los pro- fesionales de la medicina de- berían poder especializarse en este sentido y sólo con un pro- ducto regularizado y legalizado se podría acceder a esta profe- sionalidad. Recordemos que el país que más se gasta en inves- tigación, EE.UU ., y que tiene a los mejores de estos profesio- nales ya la utilizada terapéuti- camente, lo digo por si alguien piensa eso de ¿pero es verdad que sirve para alguna dolencia o enfermedad? Pongámonos las pilas, pen- semos en la industria que viene y que ya no tiene marcha atrás y compitamos con las demás naciones en este gigantesco mercado. nuestro problema es si queremos ser una mera comparsa o de verdad cogemos el toro por los cuernos

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