El Cultivador 21

73 pensamiento psicodélico A raíz de leer más so- bre Pablo Amarin- go, a razón del ar- tículo anterior, y observar el modo en que su obra puede ser des- crita como un documento grá- fico de primera mano en la que desentraña, estrato a estrato, el mundo de los enteógenos, me sentí inspirada para indagar más en la tradición visual de representación de enteógenos de estas culturas. Siguiendo el hilo de este es- píritu botánico, hoy veremos pausadamente algunas repre- sentaciones que de sustancias enteógenas se han hecho en las civilizaciones mesoamericanas que precedieron a la conquista hispana. En este caso hemos seleccionado una pieza escul- tórica que representa a Xochi- pilli, “el príncipe de las flores”, adornado con flores y hongos, procedente de la cultura azteca o mexica. No obstante, referiremos al- gún ejemplo que supone un antecedente de Xochipilli, para comprender la herencia cultural que influencia a la sociedad mexica en su concepción de los enteógenos. Existen en el con- tinente americano evidencias de que ya, antes de Cristo, en el período preclásico (siglos XII-II a.C.), se preocupaban las poblaciones indígenas de realizar esculturas que repre- sentaban a personas teniendo De Dioses y plantas Esta sección está dedicada a ahondar en la relación que existe entre las representaciones visuales y los viajes de la mente, es decir, el modo en que se hace uso del arte como soporte a través del cual expresar lo contenido o referido a las experiencias con enteógenos. A lo largo de nuestra trayectoria se ha impuesto, casi como generalidad, focalizar nuestro análisis en una personalidad artística concreta y en su obra. Hoy, sin embargo, vamos a centrarnos en analizar el modo de representar las sustancias alucinógenas en sociedades mesoamericanas. Por Guadalupe Casillas En el período preclásico las poblaciones indígenas se preocupaban de realizar esculturas que representaban a personas teniendo experiencias alucinógenas Arte del Pueblo Huichol Códice Florentino

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