El Cultivador 24
La planificación del cultivo Llevar a cabo una correcta planificación sólo requiere algo de organización y unos cono- cimientos básicos, así que no es una tarea muy dificultosa. No obstante, es uno de los as- pectos más importantes de cualquier tipo de cultivo y la mayoría de libros que hablan sobre horticultura le dedican al menos un capítulo, en el que suelen hacer hincapié en la necesidad de plantar varie- dades adaptadas a las condi- ciones de la zona. Lo primero que debemos te- ner en cuenta para organizar nuestra labor es la producción. Es decir, hay que saber qué vamos a producir y en qué cantidad, ya que esta clase de necesidades dependen de cada perfil de consumidor. Por ejem- plo, los amantes de las sativas que sólo fumen de forma es- porádica no requerirán lo mis- mo que aquellos habituados a grandes cantidades de índica y, al mismo tiempo, ninguno de ellos tendrá las necesidades que pueda tener un usuario terapéutico. Antes de decidir si cultivar sativas, índicas, híbridos o va- riedades ricas en CBD con al- gún ratio determinado y en qué cantidades, hay que con- siderar cómo podría influir el espacio de cultivo tanto en an- chura como en altura, la can- tidad de luz (que debe ser un mínimo de seis horas diarias de sol directo) y el clima de la zona, es decir, la temperatura y humedad ambientales. Tam- bién hay que recordar, sobre todo si vamos a cultivar en el campo, que es vital que haya una fuente de agua cercana, ya que las plantas adultas con- sumen grandes cantidades en exterior. Además, a ser posible, procuraremos que tenga una EC más bien baja y regular el pH cuando reguemos si es que no está alrededor de 6,5. Si cultivamos en suelo será vital realizar previamente una labor de labranza y abonado y si cultivamos en maceta es igualmente recomendable en- riquecer el sustrato con ele- mentos de origen biológico que aporten nutrientes para todo el ciclo vital. Entre los fertili- zantes más empleados en el autocultivo de cannabis en ex- terior destacan el humus de lombriz, el guano de murcié- lago, el estiércol de oveja, la harina de huesos y la harina de sangre. También se pueden utilizar otros tipos, pero hay que prestar atención a las dosis y al olor o sabor que puedan dar a las plantas. Por ejemplo, el guano de pingüino, que es muy rico en nitrógeno y es ex- celente para el crecimiento, es realmente apestoso y si se apli- ca en exceso puede dar mal sabor a los cogollos. Algo si- milar ocurre con el de mur- ciélago que, a pesar de ofrecer una floración copiosa, cuando se aplica de forma abusiva deja un gusto dulzónmucho menos desagradable que el de pin- güino pero que enmascara igualmente el sabor real. También nos será muy útil recopilar información sobre las plagas y patologías más frecuentes en la zona, por tal de poder establecer una estra- tegia de prevención que nos permita llevar a cabo prácticas sostenibles y eficientes. Por último, pero no menos impor- tante, debemos procurar que las plantas no sean visibles al público, dada la persecución 29 cultivo exterior Si cultivamos en suelo será vital realizar previamente una labor de labranza y abonado Su tamaño puede presentar varios inconvenientes como una mayor dificultad en la ocultación de nuestro jardín Cultivo en terraza
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1