El Cultivador 24

naturales, pero nunca directa- mente. Los virus, en cambio, precisan de un vector que los inocule directamente dentro de las células como, por ejem- plo, los homópteros (moscas blancas y pulgones). Las her- ramientas de trabajo como las tijeras y bisturís también trans- miten estas enfermedades. La penetración directa Ésta es la penetración más frecuente entre los hongos, ne- matodos y plantas parásitas. En el caso de los hongos, una vez germinada la espora sobre la superficie del hospedero, se forma el denominado tubo ger- minativo. El ápice de este tubo, más engrosado, se conoce como apresorio y desde ahí se difer- encia la hifa de penetración que crece en el interior de la planta, introduciendo parte del inóculo infeccioso dentro del hospedero. La hifa, para acceder al interior, debe perforar la cutícula y la pared celular empleando tanto la fuerza mecánica como enzi- mas de degradación. Las hifas de penetración suelen tener un diámetro de un micrómetro. Algunos hongos sólo llegan a penetrar la cutícula, alojándose ahí. Penetración por heridas Las bacterias, los hongos, al- gunos virus y otros organismos fitopatógenos penetran en las plantas a través de las heridas, ya sean debidas a procesos naturales como el crecimiento de raíces secundarias; a pro- cesos artificiales como el deshojado, la eliminación de ramas, el esquejado; o cau- sadas por vectores como los insectos y ácaros. Al dañarse el tejido se liberan en el ambi- ente sustancias que funcionan INSERTA AQUÍ TÚ PUBLICIDAD 91 658 45 20 Penetración directa mediante un micelio intercelular que forma haustorios. Este micelio es muy típico de hongos que causan el oídio. Penetración a través de las heridas con desarrollo del micelio intercelular. Las mayoría de los hongos y todas las bacterias aprovechan estas entradas para infectar al vegetal. Las infecciones son nefastas para el huésped y dan como resultado necrosis, deforma- ciones, amarillamientos y otros síntomas

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