El Cultivador 24

por sí mismos, aunque la dis- persión suele llevarse a cabo por otros vectores como el vien- to, la lluvia, los insectos y el hombre. Dispersión por el viento La mayoría de los hongos son diseminados por el viento. Las corrientes de aires naturales y la ventilación forzada despren- den las esporas y trozos de micelios (procedentes de primeras infecciones) y las de- splazan hasta varios kilómetros. En un cultivo de interior, las esporas se esparcen por el am- biente por el efecto de los ven- tiladores. Como ejemplo de patógeno altamente virulento para el cannabis que se dispersa a la perfección por el viento podemos mencionar el moho gris. Diseminación por agua Las bacterias, los nematodos y ciertos hongos que viven en el suelo son diseminados por las lluvias o por los riegos. La diseminación por agua no es menos importante que la del viento, ya que ésta permite que los patógenos den largos viajes y facilita su germinación. Diseminación por insectos y ácaros Los homópteros, tisanópteros, etc. son los vectores de disemi- nación más importantes para ciertos patógenos como los virus, viroides, micoplasmas y algunas bacterias. Algunos artrópodos son vec- tores indirectos de diseminación de agentes patógenos, por ejem- plo la chinche depredadora Orius sp. , enemigo natural y muy eficaz en el control de los trips , puede diseminar invol- untariamente bacterias o espo- ras de hongos en las plantas durante su caza a las plagas. Diseminación por el hombre El hombre es el mayor dis- eminador de enfermedades del planeta. Hibernación y esti- vación del patógeno Los patógenos han desarrol- lado distintas maneras para so- brevivir a los momentos más adversos. Muchas enfermedades del cannabis pueden sobrevivir en plantas perennes durante las bajas temperaturas del in- vierno o el clima seco y cálido del verano, durante esas esta- ciones, los patógenos pueden realizar un periodo de reposo. Los hongos sobreviven a los inviernos y veranos en forma demicelio en residuos vegetales, en forma de esporas de resisten- cia sobre restos vegetales muer- tos, en semillas o en el suelo. Algunos hongos son verdaderos habitantes del suelo, es decir, pueden sobrevivir en ese medio durante periodos indefinidos de tiempo aprovechando los restos vegetales existentes. Las bacterias hibernan y esti- van como lo hacen los hongos en semillas, restos vegetales y en el suelo. Los virus sobreviven en plantas perennes, en restos vegetales e incluso dentro de sus vectores mientras que los nematodos hibernan y estivan en forma de huevecillos deposi- tados en el suelo, en las raíces o en residuos de éstas. Conocer como es el ciclo de la enfermedad aporta información sobre los distintos eventos que forman este complejo proceso. Con esta información podemos elaborar una estrategia de pre- vención para los fitopatógenos en general, simplemente al- terando, en lo posible, la condi- ciones necesarias para que uno o más de los episodios arriba citados no se secuencie. Esto dificultaría bastante el desar- rollo de la enfermedad y sus síntomas. Un buen cannabicultor debe conocer y saber reconocer a es- tos agentes patógenos para poder así realizar un control preventivo lo suficientemente eficaz para que estos “chicos malos” no se desarrollen a ex- pensas de nuestras plantas. REFERENCIAS [1] Salami M. 2008. Cannabis sativa L., Dr. Grow´s Productions. [2] S.E.F. 2000. Patología Vege- tal, Mundi-Prensa y Phytoma. 40 desván del cultivador Las bacterias hibernan y estivan como lo hacen los hongos en semillas, restos vegetales y en el suelo Una forma que tienen las bacterias para dispersarse por el cultivo es aprovechando las salpicaduras de agua de lluvia o de riego. Obsérvese el exudado en el tallo; este exudado contiene más inóculos (secundarios), es decir más bacterias, y está a la espera de un cultivador despistado que pulverice agua, facilitando así su movimiento. En la foto, en forma de “piedritas negras”, estructuras de supervivencia denominadas esclerocios. Estos han sido recolectado del interior de un cogollo infectado por Sclerotinia sclerotiorum. Estas estructuras pueden resistir en el suelo el paso del tiempo. Los escleriocios suelen ser los responsables de las infecciones primarias en el campo que luego invaden los cultivos de invernadero y de interior.

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