El Cultivador 24
77 industria cannábica I maginemos que tene- mos un hijo o un joven familiar que tiene una enfermedad que no le deja hacer una vida normal, como la de al- gunos niños que llegan a tener cerca de 400 convulsiones dia- rias por padecer una forma rara de epilepsia. Imaginemos que, como padres de ese niño, su- piéramos que el consumo de cannabis puede reducir en un 90% esas convulsiones y que para que te aconsejen o te ofrez- can esa medicina en forma de cannabis legal, tuvieras quemu- darte a ciertos estados nortea- mericanos donde es legal su uso médico o a países con la misma condición. Lo normal y más lógico sería que nosotros, como padres de ese niño (o in- cluso los familiares más cerca- nos) hiciéramos la maleta y nos desplazáramos a esos lugares para ayudar a los nuestros. Pues bien, estas familias existen y comienzan a ser denominadas los refugiados del cannabis. Esto es algo que cada vez su- cede conmás frecuencia. Todos los días desayunamos acompa- ñados de noticias fundamen- tadas en padres que afirman con rotundidad que el cannabis le ha devuelto la vida a su pe- queño hijo, o de personas que desconocían que esta planta y sus extractos eran capaces de ayudarles a llevar una vida más digna. Evidentemente, yo, al descubrir esta solución, haría saber a estas personas que en unos sitios sí que pueden dis- frutar de la información de un experto en la materia, además de que les corroborasen lo que ellos ya han experimentado en sus propias carnes. Y también les diría que en los lugares don- de residen podrían ir a la cárcel al infringir la ley, y, lo que es peor, tener muy complicado encontrar lamedicina para ellos o para sus seres queridos. Enmuchos casos, no les queda más remedio que emigrar. El otro día podíamos leer en la prensa norteamericana que Co- lorado está viendo como sube el censo anual de habitantes. Este estado ha pasado a ser el primer receptor de nuevos ha- bitantes entre los estados nor- teamericanos, y uno de los datos más importantes al respecto es que este aumento demográfico se debe a la gran industria de la marihuana medicinal que se está estableciendo en Colorado entre clínicas médicas especia- lizadas, dispensarios medicina- les y laboratorios científicos de investigación del cannabis me- dicinal. No sólo existe una migración entre estados. Familias prove- nientes de países donde el can- nabis es ilegal también están emigrando a países donde es legal su tratamiento. Nadie que pueda evitar ver sufrir a un hijo o un familiar dentro de unas fronteras donde los dirigentes de turno mantienen ilegal la medicina que pueda ayudarles, no emigrará o cambiará de re- sidencia. De hecho, ya existen muchos casos que se conocen gracias a la prensa. ¿Cómo puede ser que un niño, por el mero hecho de nacer a un lado de una frontera, pueda combatir una enfermedad o simplemente vivir, y si nace en el otro lado no tenga acceso a esa medicina? Y todo ello por estar bajo la mano inquisidora de la ley, que amenaza con llevar a padres y familiares a la cárcel. La guerra no es el origen de los refugiados del cannabis, sino las cuestiones legales, que en unos sitios pueden llevarte a la horca (como Arabia Saudita o Malasia) y en otros te eximen de cualquier responsabilidad al respecto (como en Colorado). En este siglo, gracias a la cien- cia, se puede demostrar que el cannabis es terapéutico y que ayuda, enmuchos casos, a vivir dignamente. ¿Por qué creamos entonces estos refugiados? Familias provenientes de países donde el cannabis es ilegal también están emigrando a países donde es legal su tratamiento La guerra no es el origen de los refugiados del cannabis, sino las cuestiones legales, que en unos sitios pueden llevarte a la horca y en otros te eximen de cualquier responsabilidad al respecto
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