El Cultivador 24
81 pensamiento psicodélico S upongo que ello se debe a que yo, como el común de los mortales, apre- cio y valoro una buena tragedia y no puedo negarme a ceder ante las ansias de alimentar el inte- rés, un tanto morboso, que a todos nos despierta asistir como espectadores al relato de una vida en la que su protagonista parece estar condenado a sufrir un destino inevitable y dramá- tico. Sin entrar en razones para tan mezquino instinto, cierto es que las circunstancias y la experiencia modelan a las per- sonas y ante circunstancias poco comunes, se desarrollan pensamientos poco comunes. Si Antonin Artaud nos regaló reflexiones y palabras que evi- dencian un pensamiento alter- nativo, esto no podría enten- derse si no explicáramos un poco más profundamente las condiciones de su vida, las cua- les parecen haberle conducido a tal punto. Sin embargo, antes de entrar en dichos derroteros, queda aclarar que mi devoción al per- sonaje de hoy no radica en el interés despertado por ser ar- tista maldito, sino por la parti- cularidad de su pensamiento y su cuestionamiento constante de la realidad. La incesante insatisfacción que lomovía por dentro lo lleva a preguntarse acerca de aspec- tos muy humanos, un tanto impropios para la temprana edad en que empezó a tener tal inquietud. Su juicio crítico y su escasa afición para adhe- rirse a movimientos culturales que homogeneizaran el pensa- miento de sus componentes, lo encaminarán a una vida en que la soledad será su gran amiga, cumpliéndose en él, más que el mito del artista maldito, el mito del artista como in- adaptado social. No obstante, como argüimos aquí con asiduidad, el pensa- miento alternativo, aquel que discurre paralelo al pensamien- to que, errónea pero vulgar- mente, puede ser tachado de colectivo; ese pensamiento de ideas poco comunes, que aven- tura un potencial futuro que a priori puede resultar incluso irrisorio (por poco probable), Impresiones de un maldito Cuando estoy preparando esta sección de El Cultivador y me hallo ante una página en blanco, muchos son los nombres que se postulan a protagonistas de esta serie que venimos dedicando a reflexionar un poco acerca del modo en que arte y drogas entran en relación, el modo en que el arte es usado como plataforma de expresión para reflexionar o experimentar sobre el consumo de sustancias. Los caminos que dicha reflexión abre son tan innumerables como sus propios transmisores, los artistas. Pero toparse con un personaje como Antonin Artaud, te hace dar carpetazo a todo lo demás y cederle a él toda tu atención. por Guadalupe Casillas Lo que Artaud pretendía era algo muy sencillo, ser dueño y señor de su cuerpo
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