El Cultivador 24

82 pensamiento psicodélico es el que al final, gracias a su capacidad de imaginar lo que aún no existe, nos abre a los demás nuestras miras, puede cambiar el color de los cristales con que vemos el mundo y nos ayuda a entender que la exis- tencia es tan plural como los individuos que la sufren. Tam- bién hay que reconocerle la va- lentía al visionario para postular sus ideas o teorías a sabiendas que puedan parecer descabe- lladas, a riesgo de que se rían de ti o a riesgo de incurrir aún más en la soledad provocada por el distanciamiento con su entorno. Artaud es hoy considerado uno de los pensadores más par- ticulares del siglo XX yme temo que un artículo en esta sección sólo serviría para acercarse so- meramente a su comprensión, así que vamos a dilatarlo y di- vidirlo en dos partes: una pri- mera, en la que trataremos al personaje en general –versátil por dedicarse al ensayo, el tea- tro, la pintura, etc. – y una se- gunda, en la que nos centrare- mos en la última etapa de su vida, que estuvo marcada por un viaje a México en el que se aproximó a la cultura de los ta- rahumaras, con la que disfrutó de los rituales del peyote y con la que compartió, al fin, una percepción que sentía se apro- ximaba más a la suya. Artaud había nacido en 1896, en Marsella. Su infancia estuvo marcada por la enfermedad. Su- friómeningitis y sus experiencias “Todo hombre es juez exclusivo de la cantidad de dolor físico, y de la vacuidad mental que pueda soportar honestamente”

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