El Cultivador 25
20 control biológico R ecapitulando, hemos conoci- do los sistemas que nos permi- ten detectar al- gunos de los in- sectos plaga más comunes y su población estimada. Después, si estas poblaciones se disparan, se introducen sus enemigos na- turales o lucha biológica pro- piamente dicha. Por último, en caso de que las medidas men- cionadas no sean suficientes, ya sea por el retraso en su apli- cación o por la gravedad del ataque, debemos acudir a los sistemas que denominamos químicos. Nos vamos a limitar a aquellos en los que se utilizan extractos de plantas y ciertos compuestos minerales que se aplican principalmentemedian- te pulverización del producto diluido en agua sobre la parte aérea o, puntualmente, vía riego para enfermedades telúricas que afectan al sistema radicu- lar. Cualquier actuación usando estas herramientas provocará un impacto más o menos grave sobre la biodiversidad del micro ecosistema que conforma el cultivo, pero también, sobre la propia fisiología de la planta, que responde a su aplicación con la síntesis de sustancias antioxidantes y protectoras, o aumentando el grosor de sus cutículas, entre otros mecanis- mos. Es necesario reiterar la importancia de no caer en la utilización sistemática ni in- tensiva de estos productos que, aún siendo naturales, pueden favorecer la aparición de resis- tencias en los insectos plaga obligándonos a usar cantidades cada vez mayores y aumentan- do el riesgo de residuos en la biosfera (salvo en casos com- probados de biodegradabili- dad ). Para escoger entre los distintos productos comerciales debemos tener en cuenta las caracterís- ticas del “biopesticida ideal”: por un lado, será lo más selec- tivo posible y no tóxico para las especies no diana, será bio- degradable en un tiempo corto, no dará lugar a de fenómenos de resistencia y, simultánea- mente buscaremos eficacia, efi- ciencia y economía, ¡claro! Es deseable que no haya resi- duos en nuestras producciones, pues son para consumo, pero también que podamos reducir el impactomedioambiental que se genera directa o indirecta- mente durante el proceso de cultivo, ambos relacionados con nuestra propia salud, al fin y al cabo. Nos centraremos en aquellas materias y sustancias permiti- das por ley y accesibles comer- cialmente en la actualidad, que se presentan en el Anexo II, Plaguicidas y Productos fito- sanitarios, del Reglamento (CE) nº 889/2008 de Producción Ecológica), seleccionando, entre ellas, las interesantes en esta última fase de la estrategia. Se mencionan las plagas o enfer- medades que se abordan con dichas sustancias y pueden apa- recer en nuestro cultivo de can- nabis. Estas sustancias se pre- sentan en el mercado en mul- titud de formulaciones, com- binaciones y concentraciones en función del fabricante. Sustancias de origen vegetal o animal Azadiractina: extraída de Azadirachta indica (árbol del neem). Actúa por contacto e ingestión controlando sólo los estados juveniles (larva y pupa), no huevos o adultos. Usado en Con esta tercera entrega completamos la revisión a las posibles herramientas que intervienen en la estrategia de protección, asegurándonos un buen estado fitosanitario de las plantaciones. Es deseable que no haya residuos en nuestras producciones, pues son para consumo, pero también que podamos reducir el impacto medioambiental que se genera cultivos Control biológico de plagas y enfermedades 3.ª parte por Brigida Aránega, ingeniera agrónoma
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