El Cultivador 25

Algunas medidas a tener en cuenta como buenas prácticas son simplemente acciones encaminadas a una higiene bá- sica del área de cultivo, del sustrato donde lo implantamos y de las herramientas que usa- mos durante su crecimiento (tijeras, tutores, etc.), todas de sentido común. Para prevenir y afrontar pro- blemas de hongos, por ejemplo, las medidas de control difieren para cultivos de interior o de exterior. En los cultivos de can- nabis de interior debemos vi- gilar que la humedad relativa no exceda el 50% en la fase de floración. En exterior no pode- mos controlar la humedad re- lativa, así que estaremos pen- dientes de los días húmedos con noches frescas y de la apa- rición de posibles manchas en- tre los cogollos y en las hojas. Con los ácaros ocurre al con- trario, ya que sus condiciones ideales son ambientesmás secos y demasiado asépticos. Como no podemos dejar de ver nuestro cultivo como un sistema de sistemas en inter- acción continua, al adoptar el último recurso, el químico, acompañar siempre de una fer- tilización adecuada, dado el mo- mento de estrés generado por la plaga o enfermedad que tra- tamos. Para esto, se pueden en- contrar numerosos productos bajo el epígrafe de fortificantes o extractos de plantas basados en algas, dependiendo de la concentración y calidad del pro- ducto. Estas estimulanmuchas funciones en las plantas confi- riéndoles mayor resistencia frente a estrés climático o poda excesiva, además de acelerar su recuperación. Paralelamente, la estimulación de la vida microbiana del suelo se puede adoptar como refuerzo al tratamiento, si no se había seguido antes ninguna medida de este tipo. Existen en el mer- cado distintos extractos de mi- croorganismos y extractos ve- getales (que son principalmente materia orgánica sometida a hidrólisis enzimática para ob- tener moléculas sencillas que son fácilmente consumidas por las bacterias presentes en el suelo); recordemos que el bioma bacteriano de un suelo es difícil demodificar, al menos de forma sustancial o duradera, lo que obliga a inocular estos com- puestos cada cierto tiempo. Es recomendable en cultivos donde se controle el sustrato en que se desarrolla la plantación, que este sea tratado con algún pro- ducto microbiológico con el fin de estimular el sistema radicular y promover su colonización por parte de ciertas bacterias, que multiplican así su capacidad de absorción y aprovechamiento de los nutrientes aplicados. Estos productos comerciales tienen equivalentes caseros y, si disponemos de cierto espa- cio e interés, podemos permi- tirnos experimentar con la fa- bricación de composts exclu- sivos con bacterias del entorno cercano, o con las fermenta- ciones de algunas plantas pro- pias de la zona. Así obtendre- mos caldos fitoestimulantes, tés repelentes de insectos o purines fungicidas siguiendo unas sencillas pautas. De esta forma, se completa esa dimen- sión del cultivo que para mu- chos es fuente de bienestar e inspiración, y la principal ra- zón del “enganche” a la cultura del cannabis. Ya comentamos en anteriores artículos los be- neficios intrínsecos de avanzar hacia la autogestión y mínima dependencia de insumos fo- ráneos, es decir, la materiali- zación parcial de la libertad que ansiamos para tantas di- mensiones de este cultivo. En referencia a la preparación de compost, encontramos in- teresante mencionar alguno como los preparados biodiná- micos. Estos se obtienen expo- niendo unas sustancias vege- tales y animales, en algún caso minerales, a las influencias am- bientales en ciertas épocas del año. En otra ocasión, nos aden- traremos en los detalles de su preparación y dinamización, pero lo cierto es que los resul- tados experimentales hacen que merezca la pena tenerlos en cuenta. Esos preparados son sustancias en condiciones que no pueden encontrarse en la naturaleza, no son exactamente iguales a los compuestos natu- rales y fisiológicamente activos, segúnmuchos cannabicultores practicantes. Dentro del ámbito de la agri- cultura regenerativa y la agro- ecología encontramos eficaces 25 control biológico Estos productos comerciales tienen equivalentes caseros y, si disponemos de cierto espacio e interés, podemos permitirnos experimentar con la fabricación Una de las aliadas de nuestras plantas es la capuchina.

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