El Cultivador 25
81 pensamiento psicodélico E n esta sección de El Cultivador nos venimos de- dicando a inda- gar en la rela- ción que existe entre el arte y el consumo de sustancias. Ya en el anterior número nos adentrábamos en la vida de Antonin Artaud, po- lifacético artista francés cono- cido, especialmente, por su aportación al teatro, y personaje que analizaremos más deteni- damente por las ansias que lo movieron a partir haciaMéxico en busca de la tribu de los ta- rahumaras, para profundizar en su cultura, en la cual el ritual del peyote es vital para acercarse a lo divino. Parece, en principio, que Artaud parte al continente americano en busca de creen- cias que sean buen consuelo para su inquietud espiritual pero, dejemos de hablar super- ficialmente, para tratar de arro- jar luz sobre el relato que el propio Artaud hizo de su viaje a los desconocidos derroteros tarahumaras, recogido en su libro México y viaje al país de los tarahumaras . No obstante, trataremos de enfocar el relato desde la objetividad, contras- tando las narraciones que el propio autor realiza en dos tiempos diferentes: en primer lugar, el relato del viaje aMéxico que fue escrito pasado un tiem- po de su vuelta, tras ser inter- nado en un centro psiquiátrico de Rodez; y, en segundo lugar, los escritos agregados al primer relato a modo de apéndice, que recogen las segundas narracio- nes del autor en referencia al viaje. Como punto de partida, re- cordemos que nuestro autor ya había vivido estancias en psi- quiátricos y había sido medi- cado durante toda su infancia por sufrir ataques nerviosos. Con tal historial médico, Artaud ya había sentido desde muy jo- ven una desconexión con la so- ciedad que lo rodeaba y con su cultura, y había latido siempre en él una honda inquietud es- piritual manifestada en su cu- riosidad por México y la cultura tarahumara: “Todo sucedía como si los trashumaras hubieran con- servado –como si fuesen los únicos que hubieran conser- vado– una cultura encar- nada, una cultura en carne, en sensibilidad, y no en con- cepto, una cultura con la El viaje por Guadalupe Casillas “El peyote devuelve el yo a sus orígenes verdaderos. Salido de un estado de visión tal, uno ya no puede como antes confundir la mentira con la verdad. Uno ha visto de dónde viene y quién es, uno ya no duda qué es. Ya no hay emoción o influencia externa que pueda desviarlo.” El peyote devuelve el yo a sus orígenes verdaderos Peyote de dos semanas (Hellahulla)
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