El Cultivador 25
84 pensamiento psicodélico conectado con todo lo que le rodea y encuentra una respuesta espiritual pacificadora de com- prensión de la Verdad Suprema. “Pero uno no llega a ella (vi- sión del ciguri) sin antes ha- ber experimentado un des- garramiento y una angustia; después uno se siente como volteado y revertido al otro lado de las cosas y uno ya no comprende el mundo que uno acaba de dejar (…) Ya no siente el cuerpo que uno acaba de abandonar y que le inspiraba seguridad en sus límites, en cambio, uno se sientemuchomás contento de pertenecer a lo ilimitado que a uno mismo, porque uno comprende que lo que uno mismo era vino de la cabeza de esto ilimitado, lo Infinito” Tras haberle abierto la puerta a su verdadero yo y entender esa verdad espiritual, abando- nará México para volver a Eu- ropa y verse nuevamente in- ternado en centros psiquiátricos diferentes, siendo en Rodez donde escribe las líneas a que nos hemos ocupado. Recibirá electroshocks y vivirá experien- cias que cambiarán un tanto su prisma, recurrirá al ocultismo y la astrología, y contará tener visiones del Calvario de Jesu- cristo (llega a relacionar inco- herentemente la religión cris- tiana y el pensamiento espiritual tarahumara). Lo más intere- sante de su discurso es que bajo todos los cambios de pensa- miento que sufre el autor como fruto de su experiencia, subyace la idea de que el ser humano es un puro reflejo de Dios o de lo divino en su ser más puro, pero ese ser puro y esencial está es- condido tras los filtros de per- cepción que la evolución hu- mana ha establecido y no le de- jan al ser manifestarse, que- dando abocado a una existencia basada en la superficialidad: “Vivimos en un odioso ata- vismo fisiológico que hace que aún en nuestro cuerpo y solos ya no somos nunca libres, puesto que con pa- dres-madres han pensado y vivido por nosotros antes que nosotros y lo que podrí- amos en cierto momento, a la edad llamada de razón encontrar de nosotros mis- mos, la religión, el bautismo, el sacramento, los ritos, la educación, la enseñanza, la medicina, la ciencia se apre- sura a quitárnoslo.” ¿Qué harían ustedes si les di- jeran que el peyote es la puerta al mundo en el minuto cero de la Historia de la Humanidad, en que el ser era libre de con- vencionalismos, prejuicios y preconceptos? Así, el peyote bien podría ser visto como el antídoto a los ma- les del ser, la medicina del es- píritu, que nos despierta a un modo nuevo. Pues no me digan que no sería bonito vivir en un mundo en que todo está por hacer, un mundo nuevo, en su acepción de original, para hacer y deshacer con completa liber- tad, para dibujar el mundo que se nos antoje, sin lastres histó- ricos ni planeta en destrucción. ¿Qué harían ustedes si les dieran la opción de despertarse a un mundo nuevo en que son com- pletamente libres? “Yo no quería entrar cuan- do fui al peyote en un mun- do nuevo, sino salir de un mundo falso. Y en este mun- do, aparte del hecho de te- ner un cuerpo, de caminar, de acostarse, de velar, de dormir, de entrar en la sombra y en la luz (y hasta la luz es dudosa) todo es falso.” Vivimos en un odioso atavismo fisiológico que hace que aún en nuestro cuerpo y solos ya no somos nunca libres Yo no quería entrar cuando fui al peyote en un mundo nuevo, sino salir de un mundo falso Retrato de Antonin Artaud, Man Ray, 1926 Las manos de Antonin Artaud, Man Ray, 1922
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