El Cultivador 27
52 a pie de calle transmitir es descorazonador pero penosamente cierto. En la era digital, los grandes medios viven de la audiencia y los políticos de saber manejarse en ellos. Por experiencia, sabe- mos que estos no son nunca imparciales, estando cada pe- riódico, emisora de radio o canal de televisión alineado con cier- tos partidos o determinadas causas y convirtiéndose cada uno de ellos en un brazo armado que intenta crear hegemonía. Hasta ahora, no hemos hecho los avances adecuados con res- pecto a la conquista de estos generadores de opinión, por lo que la meta debe quedar clara: tenemos que tener un discurso atractivo de cara al espectador que salga rentable a la cadena y que nos encumbre al furor del espectáculo mediático, una finalidad asquerosa para algu- nos pero incuestionablemente útil a la hora de aglutinar ma- yorías sociales. A los hechos que han roto el bipartidismo me remito. Qué feliz sería viendo activistas batallando en La Tuerka, en Al Rojo Vivo o en El Gato Al Agua. Cómome emocionaría ver en La Sexta Noche una cara que nos representase y se manejase bien repartiendo estopa a los idiotas que ahí salen con la audiencia disparada. Si los grandesmedios son los que enparte han fabricado y aupado con eficacia a los nuevos partidos políticos, ¿por qué no nos dejamos nosotros también apadrinar por ellos al mismo tiempo damos guerra para que el español medio se empape bien con nuestra causa? Los medios no van a salir a buscarnos y los políticos no van amover un dedo para ayudarnos si es que no pueden sacar tajada de ello. Basta de criticarlos por no arriesgarse a darnos cancha, ya está bien de etiquetarles desde cuentas de twitter a la espera de que respondan a unos Don Nadie a los que pueden ignorar sin despeinarse, somos nosotros los únicos responsables de esta coyuntura y los únicos que po- demos darle la vuelta, despertar el interés general y poner a nues- tros representantes políticos de rodillas suplicando que le demos nuestro apoyo. Nada de esto ocurrirá, o al menos no rápida- mente, si recurrimos al aisla- miento, al victimismo de pensar que el resto del planeta nos tiene alguna especie de manía y a de- solarnos viendo cómo lamayoría de clubes no apoya como debería iniciativas que supuestamente van a su favor. Estamos intentando despena- lizar una droga no más dañina que el resto de drogas ya legales, gozamos de una cantidad envi- diable de socios pertenecientes a clubes cannábicos ya asentados desde hace años (y otros tantos que se proveen desde el mercado negro), somos la sede de im- portantes copas y ferias canná- bicas, la base de operaciones de muchas empresas de fertilizan- tes, amasamos dentro del terri- torio nacional a diferentes re- vistas cannábicas e incluso hay encuestas que corroboran la dis- posición de distintos grupos so- ciales a legalizar el cannabis, in- cluyendo a parte de la clase po- lítica. Tenemos a nuestra dis- posición una cantidad ingente de recursos, con el que cualquier otro lobbista no podría ni soñar, a la espera de ese ingenio y ta- lento que empuje, de una vez por todas, un proyecto inclusivo, provocativo y atrevido. Enseñe- mos al mundo cuáles son las consecuencias más feas de la prohibición, preguntémosles por- que permiten que ocurra todo eso, porque somos ciudadanos de segunda y porque decir abier- tamente que fumamos cannabis puede llegar a ser visto como algo despreciable. Somos gente trabajadora, estudiosa, respon- sable, altruista y tolerante, pero ya estamos hartos de ser estig- matizados porque se relacione una y otra vez al conjunto de fu- madores bajo el cliché que se extrae de una serie de personas que no saben comportarse ade- cuadamente con el cannabis. Nosotros no juzgamos a la tota- lidad de bebedores porque haya padres de familia que a las doce del mediodía ya han bebidomás que suficiente, entendemos que cada persona es un mundo, que no estamos haciendo nadamalo al consumir marihuana y que los criminales son los que nos empujan a la marginalidad. Lo tenemos todo cuesta abajo para empezar a reclamar la li- bertad que por derecho nos co- rresponde. ¿A qué esperamos para ser un verdadero lobby ? Libertad y buenos humos. Pablo Iglesias en un acto propagandístico somos nosotros los únicos responsables de esta coyuntura y los únicos que podemos darle la vuelta
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