El Cultivador 27

84 pensamiento psicodélico filtros (escritura automática, por ejemplo) intentando, como bien dice el escritor francés, en boca de Francisco Ramallo, ser un “niño ebrio”. Más tarde, otras corrientes culturales (como la psicodelia, por ejem- plo) van a tomar al arte como el soporte idóneo, la herra- mienta con que ver, expresar y representar sus experiencias o su relación con diferentes sustancias. Sólo hay que mirar por encima la exposición para observar que alguna obra pa- rece de artista feliz o con pa- raísos de paisajes cálidos. Así el arte muestra que es soporte de juego, herramienta con la que buscar cuál es el lenguaje de representación propio, o en palabras de Ramallo: “Lo que se pone demanifiesto en estas muestras es la va- riedad de posiciones del ar- tista ante el tema (polivalente como el mensaje del libro de Baudelaire), desde aquellas que se apoyan en la expe- riencia personal de los psi- cotrópicos (antes o durante la producción), a las que abordan la temática sin nin- gún agente que actúe como modificador de la experimen- tación, y que entroncan con prácticas surrealistas libres de drogas. En estas últimas hallaríamos a aquellos que reflexionan sobre la temática, los que representan la aluci- nación, sea cual fuera su cau- sa, o posiciones de pudor ante la idea de abandonarse.” El enfoque de las obras al bi- nomio Arte-Drogas es plural, no siendo imprescindible el consumo por parte del propio artista, por lo contrario, los co- misarios han expuesto obras que consideran reflexionan so- bre el tema y, enmuchos casos, se trata de una perspectiva o reflexión externa al consumo, situando a veces al artista como un narrador que describe el consumo interesándose por los procesos y consecuencias. Como consejo para los curiosos, apro- ximaos a “Paraísos” de la mano de Nelo Vinuesa pues sus pai- sajes fantásticos son intrigantes mientras te topas con detalles escondidos, como farolas que rematan en corazones, estrellas u hojas de marihuana. Parece un gran lienzo de composición un tanto caótica, tan vibrante de color que parece más un pa- raíso encerrado en un video- juego. Y por último, como cierre de esta sección y que valga como crítica humilde, a mí “Paraísos” se me ha quedado corto, pero entiéndanme que esta no es crí- tica negativa, sino, por lo con- trario, un mal modo de decir a los comisarios de exposiciones: ¡dennos un pocomás de su dro- ga! y hagan, por favor, más muestras como estas, que se necesitan. En una sociedad (la occiden- tal) que parece vivir momentos emocionantes para los procli- ves a la legalización, se nece- sitan más muestras que inten- ten establecer un diálogo que ahonde y rasque más profundo en el papel que las drogas des- empeñan en la sociedad, pero ha de hacerse desde diversas perspectivas (consumo y mer- cado, consumo y legalidad, consumo y salud, consumo y desarrollo personal, consumo y ocio, consumo y…) y, eso sí, con un ánimo desprejuiciado y crítico. En una sociedad (la occidental) que parece vivir momentos emocionantes para los proclives a la legalización, se necesitan más muestras que intenten establecer un diálogo Pintoresco N.º 5 (2007) por José Ramón Ais Placa conmemorativa en París por Mu, Wikipedia

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