El Cultivador 28
63 cultura cannábica Mosca blanca Éste nos preguntaba si sabía- mos cuáles eran los primeros deterioros que estas moscas causan en nuestras plantas. Lo que Ereneta quería, era que nos percatásemos de la aparición de pequeños puntos en las ho- jas, similares a los que hacen las arañas rojas, peromás gran- des, ya que las moscas dejan cicatrices de mayor tamaño. Tanto las ninfas como los in- dividuos adultos utilizan la savia de la planta como alimento y fuente de energía, dejando pun- tos blancos y necróticos que nos darán una pista clara de su presencia. A diferencia de la mosca del mantillo, que suele pasar más tiempo en el sustrato, el lugar más común para descubrir a las moscas blancas adultas es en las hojas de las partes supe- riores de las plantas. Lo normal es que salten y vuelen cuando una planta es agitada, siendo de esta forma fáciles de ver. Las moscas blancas son ca- paces de causar una gran can- tidad de daños en muy poco tiempo, provocando un dete- rioro masivo en el tejido de las hojas que ocasiona el amarilla- miento de lasmismas en plantas infectadas. Más adelante, se produce la merma de dichas hojas, resultando en un detri- mento en la salud general de la planta y en la pérdida de la ha- bilidad de esta por generar ener- gía para sí misma. Por lo general, encontraremos también en las hojas a los hue- vos y a las larvas, aunque ten- dremos que poner especial aten- ción al sustrato o medio de cul- tivo donde de igual forma pue- den hacer puestas y prosperar. Esto es importante para saber que, al aplicar tratamientos con- tra ellas, habrá que hacerlo tanto en el follaje como en el medio de cultivo. Pulgones A continuación, Joey pasaba a hablarnos de los pulgones – áfidos– preguntándonos sobre cuál era el primer signo que pueda indicar que los tenemos entre nuestras plantas. La res- puesta son las hormigas, si hay hormigas en nuestro cultivo tendremos que preocuparnos por buscar pulgones, ya que se produce entre ellos una relación de mutualismo en la que ambas especies se favorecen y suelen convivir juntas. La que queda deteriorada en esta relación es la planta, ya que los pulgones son fitófagos y succionan su savia. Lo que ocurre es que las hormigas ha- cen de “pastores” de los pulgo- nes, los protegen de sus depre- dadores como las mariquitas, los mueven a hojas fresas y a otras plantas o los llevan a las partes inferiores de las hojas cuando llueve. A cambio, es como si les “ordeñasen”, cuando las hormigas les frotan con sus antenas, los pulgones producen un líquido azucarado llamado ligamaza que les sirve a estas como alimento. Con todo esto, aunque las hor- migas no supongan un gran pe- ligro para nuestras plantas por que no se alimentan de ellas, si las encontramos en nuestro cul- tivo, puede que traigan sus “re- baños” de pulgones con ellas. Existen además diferentes es- pecies de áfidos, algunos habi- tan en las hojas y los tallos, pero hay otros que lo hacen en las raíces. Son asimismo los pulgones vectores de otras en- fermedades, ya que suelen estar recubiertos de patógenos y/o esporas de moho que pueden introducirse en nuestras plantas cuando estos se alimentan de ellas. Orugas De seguido, tratamos una plaga que, aunque es más co- mún en cultivos de exterior, puede introducirse también en nuestros cultivos de interior: las orugas. Estas, son voraces depredadoras –algunas pueden consumir hasta 1.000 veces su peso en comida– que em- piezan a nutrirse de los tejidos vegetales desde que nacen, co- miéndose las hojas y las flores, penetrando incluso hasta las partes centrales de nuestros cogollos. Las orugas tienen también un cuerpo pegajoso que puede estar cubierto de botrytis y otros tipos de mohos y hongos que pueden potencialmente hacernos perder partes de algunas o incluso plantas enteras. las orugas son voraces depredadoras –algunas pueden consumir hasta 1.000 veces su peso en comida– Pulgones conviviendo juntos
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