El Cultivador 28
67 cultura cannábica aquellos lugares con humedad, asociados a zonas oscuras que no reciban apenas luz de forma directa. Una de las peculiaridades de la botrytis es que es un pató- geno sistémico, es decir, no sólo se alimenta de la superficie exterior de los tejidos de la planta, sino que se incorpora al interior de la misma y se mueve por sus vasos conduc- tores y sus distintas partes ata- cándola desde dentro, lleván- donos potencialmente a perder grandes secciones de esta o in- cluso la planta entera. Como forma de prevenir el desarrollo de este y otros hon- gos, ya que los ambientes hú- medos les hacen progresar, ten- dremos que esforzarnos por re- ducir la humedad, sobre todo, por ejemplo, tras hacer fertili- zaciones foliares, encendiendo los ventiladores para que las plantas se sequen. Igualmente, tendremos que ir reduciendo la aplicación de rie- gos por espray una vez que la planta, ya entrada la floración, comience a formar agrupaciones de hojas, que se convertirán en espacios idóneos para la proli- feración de estos patógenos. Oídio El oídio, otro hongo patógeno, es un inconveniente muy co- mún en el área de la Bahía de San Francisco –y generalmente en sitios de costa–, sobre todo en los meses más húmedos del año, donde tendremos que es- tar en constante vigilancia, aunque puede aparecer incluso en verano. Como defensa ante este y otros hongos, a la hora de ele- gir las genéticas que cultivar, sobre todo si lo hacemos en exterior y encima estamos cer- ca de la costa, ya que sabemos que a mediados de octubre empiezan los periodos de llu- vias, evitaremos las que vayan a tardar en terminar la flora- ción hasta noviembre o más, optando por las que lo hagan antes. Además, siempre podremos cultivar esquejes o semillas que hayan demostrado ser más re- sistentes a estos patógenos, con- fiando que detrás de ellos ha habido un buen trabajo de se- lección. Con una foto de una pequeña colonia de oídio, Joey nos ex- plicaba que dentro de la misma había millones de esporas que se agrupan, utilizando la su- perficie de una hoja, por ejem- plo, como punto de producción. Son dos causas mayoritarias las que podrían habernos lle- vado a esa situación: una mala circulación del aire y una alta humedad. Las partes bajas de la planta suelen ser las más afectadas y una vez que el oídio se ha es- tablecido en la planta, aunque no es fatal, le causa un estrés severo que afecta a la salud de la misma e interfiere en la fotosíntesis al cubrir la super- ficie de las hojas. Puede ser tratado específicamente con un quemador de azufre y mu- cha cautela, así como con la aplicación de fungicidas folia- res, pero si tenemos una in- festación grave lo mejor es deshacernos de la cosecha y no consumirla. Pudrimiento de raíces El pudrimiento de las raíces puede estar causado por dife- rentes patógenos. Podremos detectarlo si tenemos problemas con algas o si al hacer un exa- men de nuestras raíces perci- bimos un olor a podrido o a amoníaco o vemos una decolo- ración de nuestras raíces. Estos signos nos indicarán que probablemente las raíces se encuentren en un ambiente anaerobio –falto de oxígeno–, si tenemos una infestación grave lo mejor es deshacernos de la cosecha y no consumirla Colonia de oídio con millones de esporas
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