El Cultivador 28
76 liberalismo cannábico A quí nos encon- tramos con dos formas distintas de integrar el consumo de cannabis y de di- gerirlo por parte de los distintos gobiernos. Por un lado, en los últimos meses estamos leyendo sobre cómo esta nueva industria del cannabis está llenando las arcas estatales de impuestos en los estados norteamericanos que han regulado su consumo, comercio y cultivo. Esta forma de regular el producto o su in- dustria, como en el caso del al- cohol o del tabaco, está creando nuevas empresas y empresarios, proveyendo de millones de dó- lares a los estados que autorizan su venta y consumo, produ- ciendo miles de empleos y, en última instancia, repercutiendo positivamente entre sus ciuda- danos. Anteriormente esos be- neficios acababan en el mercado negro y en el narcotráfico, ha- ciéndolos más fuertes. Otra corriente que también está cogiendo mucha fuerza en otros países como España es la creación de asociaciones o clu- bes de consumo. En estos, la máxima es no tener ánimo de lucro y dar un servicio de con- sumo y abastecimiento contro- lando a sus socios. La asociación debiera tener el control desde el cultivo de las plantas hasta el más mínimo gramo de mari- huana repartido entre sus so- cios. Esta forma de controlar y abastecer gran parte del con- sumo recreativo no promueve la creación de una industria, no crea la misma cantidad de puestos de trabajo y tampoco es una gran forma de recaudar impuestos. Cuando hablas con partidarios de una o de la otra forma de atender el consumo privado de los ciudadanos, te encuentras con que todos ven correcta su forma preferente, pero la verdad es que ningún sistema de venta o abastecimiento obliga a evitar el otro. Claro que se debe per- mitir el poder crear un club o asociación privada de cannabis si un grupo de similares quieren tener esta opción. Y, por su- puesto, que un país debe tener los mecanismos legales por si alguno de sus ciudadanos o em- presarios quiere embarcarse en la creación de una empresa re- lacionada con la venta o cultivo de cannabis. Claro que un ciudadano o con- sumidor debiera disponer de establecimientos especializados ¿Por qué no una gran industria basada en el consumo de por Mac, lamarihuana.com La diferencia entre unos países y otros (y entre unas personas y otras), a la hora de abordar el consumo de cannabis, es que unos abogan más por la corriente que cree que los consumidores deben asociarse sin ánimo de lucro para poder hacer su consumo recreativo y abastecerse; y otros, sin embargo, piensan que es mejor tratarlo como otras sustancias legales ya existentes para consumo lúdico, abogando por crear una nueva industria privada bien regulada que proporcione beneficios en forma de impuestos a esa misma sociedad que autoriza su consumo. esta nueva industria del cannabis está llenando las arcas estatales de impuestos en los estados norteamericanos que han regulado su consumo, comercio y cultivo
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