El Cultivador 29

52 a pie de calle su propio destino, ya que éste pasaría a disponer de las he- rramientas necesarias para lle- var un tipo de consumo u otro de la manera más responsable posible. Esto instala otro tipo de incentivos, sustituyendo la irresponsabilidad y el miedo propio que trae relacionarse con la ilegalidad, por valores antagonistas propios de una sociedad abierta que aspira a ser libre y responsable. Por otro lado, y como men- cionábamos antes, el abando- no de aquellas formas más se- guras de administración de droga y su relevo por formas más potentes e insalubres pa- rece ser una constante comen- tada por diversos autores, y el cannabis está siendo una excepción a la norma. Al igual que ocurrió durante la prohi- bición del alcohol de la década de 1920 en Estados Unidos, cuyo consumo de cerveza y vino fue desplazado por la venta de licores más concen- trados, rentables y peligrosos, la aparición del consumo de heroína inyectable posterior a la prohibición del opio fu- mable, o a la evolución de un mercado tradicional de coca que, en su ilegalidad, dio pie a la aparición del crack, tam- bién más potente y peligroso, la prohibición actual del can- nabis, cuando es efectiva y sus consumidores no pueden ad- quirirlo fácilmente, ha alum- brado, como ha ocurrido en el Reino Unido, sustitutos de compra cómoda por internet desafortunadamente denomi- nados “marihuana sintética”, cuya diferencia con el consumo más tradicional se ha hecho notar en forma de gravísimas sobredosis y muertes acciden- tales, algo que sería impensa- ble en el uso del cannabis co- rriente. la prohibición actual del cannabis ha alumbrado sustitutos de compra cómoda por internet desafortunadamente denominados “marihuana sintética”

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