El Cultivador 29
a pie de calle La importancia del discurso activista Una vez puestos en evidencia los problemas de salud derivados, no tanto por el consumo de can- nabis en sí, sino por los incentivos creados por la manera legal en la que se aborda dicha sustancia, el paso siguiente no es otro que incidir en la opinión pública para que la lucha por legalizar el can- nabis vaya ligada inequívoca- mente en el imaginario colectivo a la lucha por el derecho a la sa- lud. Pero redefinir ambas luchas no es un proceso que vaya a ocu- rrir de un día para otro, o algo que pueda hacerse sin seguir una estrategia previa, pues requerirá, obligatoriamente y de manera constante en el tiempo, que los activistas utilicemos frecuente- mente un discurso sencillo, claro y chocante, en el que quede pa- tente que ilegalizar condena a la irresponsabilidad y, por lo tanto, a la insalubridad a los usuarios de cannabis. “Con la salud no se juega: le- galidad es responsabilidad”, por ejemplo, podría ser un mensaje tan bueno como cualquier otro para ser repetido y utilizado como arma arrojadiza hacia el común de los especta- dores. El eslogan, en cualquier caso, debería relacionar indis- cutiblemente ambos conceptos (salud y legalidad), si es que que- remos incorporar el derecho a la salud a nuestra lucha. Para ello, conviene recordar en primer lugar a los miles y miles de socios entrados en años actualmente acomodados en los clubes can- nábicos, que hagan memoria y reflexionen si es que echan de menos ir a pillar a lugares clan- destinos, donde la calidad del cannabis no estaba asegurada, donde no podían saber el trata- miento que se le había hecho a la planta o, como ocurre en el Reino Unido, si estarían dispues- tos a arriesgarse con sustitutos mucho más tóxicos, en ausencia del cannabis al que ahora mismo están acostumbrados. Las posibilidades de contem- plar una producción y distri- bución legal llegan más allá de proteger al consumidor ante la irresponsabilidad del mercado negro, pues una educación ve- raz, que contemple la existencia de consumos personalizados, retroalimenta positivamente el sano reconocimiento del dere- cho que buscamos proteger, ya Contemplar una producción y distribución legal llega más allá de proteger al consumidor ante la irresponsabilidad del mercado negro
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