El Cultivador 29
76 liberalismo cannábico E n Holanda, el partido conser- vador del gobier- no, que ha pro- piciado la actual y rocambolesca escena de los coffeeshops , acaba de proponer el cultivo regulado de cannabis para estos estable- cimientos. Por lo tanto, un in- creíble giro en esta cuestión está a punto de ocurrir. En el Reino Unido, voces muy importantes del espectro polí- tico están apoyando y apostando porque en las islas británicas se regule y legalice la marihua- na, tras observar cómo están actuando varios de sus socios del G7. El ex vice primer mi- nistro Nick Clegg dijo hace unas semanas: "Los políticos britá- nicos deben abrir los ojos ante lo que está ocurriendo en el resto del mundo. La prohibición del cannabis está siendo barrida por la opinión popular, que aboga por la regulación legal responsable". Alemania quiere que el seguro público pague la marihuana medicinal a sus ciudadanos, y en Berlín las autoridades pro- ponen una legalización parcial. La actual sociedad del mundo occidental ya no ve la cuestión del cannabis como la veía hace unos años, esmás, está abriendo los ojos en este tema. Esa so- ciedad moderna del siglo XXI no comulga con la prohibición del siglo XX, que no ha servido para lo que se creó. Otramirada más inteligente, después de años de experimento fallido, podría generar múltiples bene- ficios para esa misma sociedad. No es ninguna tontería, ya se ha visto y experimentado en estados norteamericanos donde su éxito ha sido más que ro- tundo. La regulación del consumo, producción y distribución del cannabis en los estados norte- americanos de Colorado oWas- hington, por poner ejemplos reales, ha supuesto miles de nuevos puestos de trabajo, cien- tos de millones en impuestos, millones ahorrados en proble- mas de justicia, más informa- ción en la prevención de con- sumo, merma millonaria de in- gresos del mercado negro, cre- ación de empresas (con todo lo que conlleva), aligeramiento de temas judiciales, menos con- sumo entre la población juvenil, menos consumo de medica- mentos opioides, creación de escuelas, ayudas a desfavore- cidos, control de la venta, menor toxicidad de los productos… y así, sin parar, podríamos seguir relatando los beneficios de la legalización total para sus ciu- dadanos. Todas las naciones del mundo están viendo lo que ya ha ocurrido en Colorado y Washington, los “ratones de este laboratorio”. Otra cuestión es que el aspecto medicinal del cannabis ha ayu- dado a que esta planta sea vista por la ciudadanía con otros ojos. Sin duda, la ayuda tera- péutica que el consumo de can- nabis o de sus cannabinoides está proporcionando a miles de personas ha sido el otro gran artífice de este significativo cambio de rumbo de la opinión mundial. El consumo de cannabis, tan arraigado en la población actual, debe ser regulado y la sociedad debe beneficiarse de esa regu- lación. Cuando un producto está regulado en el mercado, evidentemente está sujeto a controles de calidad e imposi- ciones fiscales que repercuten en todos. Regular el mercado recreativo El mercado recreativo debe regularse. La venta o comercio de marihuana debe estar regu- lada. Cuando consumimos un producto, nos gusta tener la se- guridad de que ese producto ha pasado un mínimo control de calidad. Nos gusta tener la certeza de que el producto que vamos a consumir es cien por cien seguro. Sólo una regulación de la planta, desde que nace hasta que llega a su punto de venta, sería la forma de garan- tizar que el producto adquirido es apto para nuestro consumo. El mercado negro, que existe porque hay consumidores pero no establecimientos para su venta, está suministrando can- nabis sin el másmínimo control. Los que hemos comprado al- guna vez en el mercado negro, sabemos que casi nunca com- pras dos veces lamisma calidad. De hecho, muchas personas no obtienen la seguridad de una mínima calidad o potencia. Tampoco se sabe si los produc- tos utilizados para cultivar son los correctos para la planta o nuestra salud, y el consumidor tampoco tiene un estándar que sirva de referencia, no quedán- dole más remedio que aceptar lo que le proporcionan. El precio abonado por la compra de cannabis en mu- chísimas ocasiones difiere de- masiado de un proveedor a otro y con el único argumento o palabra de este último de que la suya es “de mejor cali- dad”. Una correcta regulación del cannabis crearía estable- cimientos (o dispensarios) donde el cliente podría exigir una calidad mínima, un precio establecido por el mercado y un local donde poder infor- marse correctamente sobre la sustancia que va a consumir, Tonto el La carrera de la marihuana legal por Mac, lamarihuana.com Canadá será el primer país del G7 que legalice totalmente la marihuana. Tras él, el estado de California (la sexta economía del mundo) también la ha legalizado hace unas semanas. El ministro de Salud de Israel, Yaakov Litzman, apoya las exportaciones de cannabis desde su país hacia las demás naciones, claro, si los beneficios van directamente a su Ministerio de Salud. La sociedad moderna del siglo XXI no comulga con la prohibición del siglo XX, que no ha servido para lo que se creó
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