El Cultivador 29

78 liberalismo cannábico cionar, una regulación en este campo médico y de investiga- ción daría enormes beneficios a los ciudadanos. Sólo diremos, y con informa- ción ya contrastada, que en los estados norteamericanos donde lamarihuanamedicinal es legal, han bajado las muertes por me- dicamentos opioides recetados y por suicidios. El acceso legal a la marihuana medicinal ya es, de por sí, un beneficio para la sociedad. Sólo por tener una alternativa natural, segura y di- rigida por un facultativomédico, su regulación debería ser una máxima para las instituciones. La regulación del cannabis medicinal no tiene parangón en ningún producto, por lo tanto debemos basarnos en los ejem- plos que ya existen a lo largo del mundo. Estados Unidos, Canadá e Israel son tres claros ejemplos de que la marihuana medicinal es una bendición de la naturaleza y que su regulación sólo ha traído grandes beneficios para la salud de los ciudadanos y ha creado un nuevo nicho de mercado en este ámbito. Las clínicas o centros médicos y los doctores y enfermeros es- pecializados son un colectivo controlado y donde la seguridad en el tratamiento lo proporciona el control de la calidad del pro- ducto y la información recibida por sus profesionales. Sólo una correcta regulación en este cam- po proporcionaría la formación de facultativos bien preparados, instalaciones especializadas y un control exhaustivo de la ca- lidad del cannabis. El aspecto medicinal de la planta es, por ahora, el que con- lleva más aceptación por parte de las distintas naciones, que han visto en este campo una mayor facilidad y posibilidad de aprobación de una regula- ción. De hecho, en la actualidad existe una carrera entre distintos países en todo el mundo por ser los primeros en regular y comenzar con esta industria médica. Muchos países, que se han dado cuenta de este giro con el cannabis en su facetamedicinal, no quieren quedarse atrás y basta leer las noticias diarias para darse cuenta que un gran grupo de gobiernos está co- menzando a legislar, otros ya están valorando claramente la medida y otros comienzan con reuniones de expertos para no ser los últimos de la clase. La gran tarta del can- nabis, ¿quién se que- dará el último? Todos estos movimientos a nivel mundial que rodean al estatus legal o ilegal del canna- bis, están propiciando revuelos institucionales donde nadie quiere ser el último. Unos go- biernos optan por ser los pri- meros y comienzan a regular o legalizar, otros siguen anclados en las medidas disuasorias pro- hibicionistas que durante tantos años no han funcionado y otros observan cuáles son los réditos o los beneficios de los más ade- lantados. El granmovimiento regulador que está planeando en la ac- tualidad sobre los países occi- dentales, es que este último grupo de países que está a la expectativa de los resultados de las distintas regulaciones se ha cerciorado que éstas han funcionado. Y es este grupo de “países observadores”, el que está preparándose en la casilla de salida. La gran carrera de la legaliza- ción no comenzó con los pri- meros estados o países que le- galizaron la marihuana, la ver- dadera regulación o legalización del cannabis llegará cuando el gran grupo o “pelotón” de na- ciones observadoras comience con el primer paso. Este primer paso, o primera piedra, ya se ha dado. Los primeros movi- mientos hacia este nuevo estatus legal del cannabis ya los estamos viendo y parece ser que se con- seguirá gracias a su aspectome- dicinal. Ya nadie puede seguir con los ojos tapados. Las in- vestigaciones sobre las ventajas terapéuticas del cannabis y sus cannabinoides son ya una evi- dencia científica. A ninguna persona o gobierno se le escapa que los problemas por consumo de cannabis son infinitamente pequeños en comparación con otras sustan- cias que la sociedad sí acepta y tiene legalizadas. Su origen natural y los enormes benefi- cios relacionados con el ser humano durante tantos años son una muestra de que el can- nabis siempre estuvo al lado de la civilización y lo seguirá estando. Ciertos países han comenzado con el estudio y regulación de su variante medicinal. Es el pri- mer paso para esas naciones que hasta ahora sólo querían observar cómo actuaban los más adelantados de la clase. Lógicamente, al ver esos facti- bles resultados, nadie quiere ser la diana del no creyente. Otro aspecto que también nos está diciendo que la carrera de naciones por la legalización ya está en marcha, aunque sea la medicinal, es que nada tiene que ver con el color político, es decir con derecha o izquierda. Si los liberales de Canadá han legalizado la marihuana para el uso adulto lúdico, Uruguay con su izquierdista Mujica se adelantó con la medida regula- dora. Estados norteamericanos y republicanos como Alaska, también legalizaron la mari- huana y en su misma nación, pero en la otra orilla de la polí- tica, el estado demócrata de Washington hizo lo propio. Al norte de Europa, los parla- mentarios británicos de todas las facciones abogan por lega- lizar el cannabis y al sur del continente africano; en Sud- áfrica, sus correligionarios tam- bién abogan por esta medida en su nación. México no se va quedar quieto mientras al otro lado de su frontera California legaliza, y voces en las más altas esferas de su gobierno están estudiando una apertura. Los tres grandes mercados mundiales para el uso del can- nabis, bien sea recreativo ome- dicinal, podrían ser: • El grupo de países anglo- sajones, que tiene su herma- namiento en el habla inglesa, con Estados Unidos, Austra- lia, Nueva Zelanda, Canadá o próximamente Reino Uni- do (a tenor de los últimos movimientos) al timón. • La vieja Europa sería el otro gran grupo mundial, donde encontraríamos otro gran mercado del cannabis en sus dos aspectos, el mé- dico y el lúdico. • El mundo latinoamericano es el tercer gran grupo de naciones que está observando y siguiendo los pasos (o a punto de hacerlo) de esta co- rriente reguladora del can- nabis. Colombia, Chile, Ar- gentina, México, el Caribe, Uruguay y algunos más se convierten en ejemplo. También África, que por ahora no está en los tres grandes grupos anteriores, pero sí en el camino. Países del Magreb, como Ma- rruecos, son posiblemente los mayores productores de cannabis del mundo y podemos bajar al centro del continente o al sur para ver cómo la dagga (canna- bis) es muy venerada, además de tener a grandes políticos que abogan por su legalización en sus respectivas naciones. En Asia, la mujer del primer ministro japonés expone la exis- tencia de otra visión con el can- nabis medicinal e invita a las instituciones a que tengan una mirada retrospectiva de su his- toria, donde encontrarán esta planta y sus enormes beneficios junto a sus antepasados. Podríamos alargarnos obser- vando la gran carrera de los países con el cannabis, pero para empezar la carrera lo pri- mero que hay que hacer es con- vencerse para estar en el punto de salida, y eso, a tenor de los claros movimientos, ya está su- cediendo. Comienza la carrera y tonto el último, porque tendrá menos industria asociada, teniendo que importar productos, tec- nología, saber hacer y, posible- mente, sus ciudadanos menos beneficios de toda índole. En la actualidad existe una carrera entre distintos países en todo el mundo por ser los primeros en regular y comenzar con esta industria médica

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