El Cultivador 3

29 cultivo avanzado H acer una planta madre es algo real- mente sencillo, nos ayudará a mantener esa ge- nética que tanto nos gusta o algún fenotipo específico que no queremos perder. La pro- ducción de esquejes variará en función de los cuidados que a dicha planta destine- mos, siendo relativamente sencillo obtener decenas de esquejes en cada tanda si re- alizamos podas selectivas du- rante su crecimiento, buscando ramificar la planta al máximo y aumentando con ello el nú- mero de r a m a s disponibles para tal fin. El punto más importante a la hora de realizar una planta madre es con- trolar el periodo lumí- nico, manteniéndolo siempre a dieciocho horas de luz y seis de oscuridad o di- rectamente a veinticuatro horas continuas de luz, evi- tando así que la planta entre en floración. Dependiendo de las dimensiones de la planta madre usaremos más o menos lúmenes. Por poner un ejem- plo: una planta madre en un contenedor de tres litros puede mantenerse perfectamente bajo una bombilla de bajo con- sumo de diez o quince vatios. En el momento que queramos aumentar el ritmo de creci- miento bastará con au- mentar el número de vatios aportando así más lúmenes a la planta que estimula- rán su crecimiento. El número de esquejes que obten- dremos de cada planta madre variará dependiendo del tamaño de la misma y de las podas selectivas que le ha- yamos realizado. De forma que si queremos una planta que nos aporte muchos esquejes por tanda, procuraremos man- tenerla en un conte- nedor medio de cinco o siete litros, con una ilumina- ción buena y rea- lizando podas clave para que sea lo más rami- ficada posible ob- teniendo así un gran número de es- quejes. Si por el con- trario sólo queremos mantener la genética por si algún día quere- mos sacarle un par de es- quejes, bastará con un pequeño contenedor y una mínima iluminación, sin ne- cesidad de realizar ninguna poda especial, incluso pode- mos realizar madres bonsái para que ocupen el mínimo espacio posible. Si cada vez que cortamos una rama para usarla como esqueje dejamos por debajo del corte un nudo, de éste sal- drán dos nuevas ramas. Si tras cortar estas nuevas ramas les dejamos otro nudo por debajo del corte obten- dremos cuatro nuevas ramas asegurándonos así una pro- ducción continua de nuevas ramas y aumentando cons- tantemente el número de éstas. Es por ello que realizar unas buenas podas mientras formamos nues t ra planta madre nos garantizará un buen número de esquejes. En función del tamaño final que queramos para nuestra planta madre usaremos un contenedor de más o menos capacidad, siendo lo habitual en plantas madre de indoor de tamaño mediano unos tres o cinco litros. Cuando la planta madre ha colonizado por completo el contenedor, es conveniente realizar una poda de raíces para evitar que entre en floración. En conte- nedores medios suele darse cada tres o cuatro meses y bastará con segar la parte in- ferior del cepellón y un poco las raíces laterales del mismo, con cuidado de no cortar la base de la planta. Aprove- chando la poda podremos sustituir gran parte del sus- trato por uno nuevo rico en nitrógeno, aportándole así buenos nutrientes y elimi- nando el viejo sustrato satu- rado en sales. La poda de raíces es obliga- toria si queremos mantener bien nuestras plantas madre, ya que cuando las plantas co- lonizan todo el contenedor y se quedan sin espacio para desarrollar nuevas raíces tienden a entrar en floración independientemente del ciclo lumínico que tengan. El abo- nado de las plantas madre irá en proporción del consumo de nutrientes de la mismas, ya que si tenemos unas plan- tas madre bajo una buena ilu- minación y aportando constantemente un número elevado de esquejes, éstas de- mandarán más nutrientes que cualquier otra planta madre que simplemente mantengamos bajo escasa iluminación y poco creci- miento. Usaremos siempre un abono de crecimiento rico en Nitrógeno, aunque lo mejor es abonarlas sólo cuando comencemos a notar alguna carencia, evitando así fertilizaciones excesivas e in- necesarias. Otro punto a tener en cuenta para mantener unas plantas madre en óptimas condiciones, es mantener unos parámetros de tempera- tura y humedad estables, siendo las condiciones ópti- mas para interior una tempe- ratura media de veinticuatro grados y una humedad rela- tiva constante entre el se- senta y el setenta por ciento. Con los puntos citados hasta el momento y aplicando de vez en cuando algún preven- tivo natural para evitar plagas de insectos u hongos, tendre- mos unas plantas madre sanas y eficientes. A modo de ejemplo podéis apreciar en la imagen nú- mero #1 cómo se desarrolla una poda para obtener una planta madre de tamaño más bien pequeño que nos apor- tará una media de dieciséis o veinte esquejes por tanda. Si partimos desde semilla deja- remos que la planta crezca hasta tener unos cuatro nudos, realizando entonces una poda apical (cortando la punta de la planta), estimu- lando así el crecimiento de las ramas laterales. Si partimos de esqueje bastará con dejar un par de nudos antes de re- alizar la poda apical. La dife- rencia entre partir de semilla o esqueje es sólo el número de nudos a dejar, ya que par- tiendo desde semilla podare- mos por completo los dos primeros nudos usando los dos siguientes para moldear nuestra planta madre. Una vez que se han desarrollado las ramas, tal como vemos en la imagen #1, teniendo unos tres o cuatro nudos por rama, doblaremos éstas y les aplicaremos también una poda apical p a r a estimular las ramas de los nudos y obte- ner así una madre bien ramificada. Haremos lo mismo con las ramas del nudo inferior cuando se hayan des- arrollado bien, ya que éstas suelen ir un poco más lentas. Al doblar las ramas facilitare- mos la absorción de lúmenes de los pequeños brotes de los nudos más pegados al tallo, obteniendo así un crecimiento homogéneo de todas las ramas. En este ejemplo hemos usado unos clips a modo de ganchos y un poco de hilo para La poda de raíces es obligatoria si queremos mantener bien nuestras plantas madre

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