El Cultivador 3

una nuez al río Manzanares, en Madrid ciudad, y esa misma nuez desemboca cien- tos de kilómetros río abajo en cualquier vega. Allí queda an- clada y pocos años después te- nemos un precioso nogal que nos abastecerá de muchas y sabrosas nueces. Pero no es su valor nutritivo o culinario lo que ahora nos interesa. Es su capacidad como enmienda or- gánica del sustrato lo que le confiera su inestimable valor. Cuando abrimos una nuez lo que nos encontramos en su in- terior, además de su sabrosa carne, es un conjunto de mem- branas y elementos rugosos y repletos de agujeros y cavida- des. Son precisamente estos elementos lo que a nosotros nos beneficia y mucho. ¿Por qué? Porque cuando, como decía Platón, enterramos una nuez en el sustrato, cada vez que regamos el oxígeno del mismo se esconde en estas cuevas orgánicas. Un sustrato demasiado compacto no puede albergar oxígeno al- guno. Pero si le metemos nue- ces cascadas (cuanto menos mejor) el oxígeno se refugiará en sus grutas para después volver a oxigenar todo el sus- trato una vez la riada haya pa- sado. Esto, que de por si es importante en cualquier planta, es incluso mucho más determinante cuando habla- mos de cannabis ya que, como hemos dicho, sus raíces son débiles y poco eficaces. Tuve la ocasión de visitar al- gunos cultivos exteriores en San José (California. USA) donde el suelo es muy pare- cido, si no idéntico, al que pre- domina en España. Suelos calizos, con yeso, muy com- pactados y con poca retención de oxígeno. En cada planta ponían alrededor de 10, in- cluso hasta 20, nueces que previamente habían sido so- metidas a un semi cascado. Les daban un ligero golpe con un martillo y cuando se res- quebrajaban un poco ya esta- ban listas para su uso. Las 36 cultivo guerrilla sin buenas raíces olvidémonos de conse- guir buena cosecha. Efecto de la miel en la floración

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1