El Cultivador 3

manías…Por este motivo, todos los que cultivamos bon- sái sabemos cómo desarrollar los mejores sistemas radicula- res posibles, los mejores cepe- llones, las raíces más finas y filiares, que son las importan- tes. En la disciplina bonsái, cuando no tienes dinero para comprar akadama o kanuma, los mejores sustratos para bonsái, recurres a la arena de río, algo mejorada. Recurres a la arena de río con alguna me- jora que lo haga retener más agua ya que drena mucho y rá- pido. Pero es precisamente su capacidad de drenaje, dema- siado rápida, lo que a nosotros nos interesa para combatir el exceso de compactación de nuestro suelo. La arena de río el sílice, no contiene nutrientes, por lo que lo tenemos que considerar sustrato inerte, sin alimento alguno. Sin embargo, lo que no es tan conocido es que toda arena de río conlleva finos mi- nerales traza en forma de polvo (mirad el polvo que se forma cuando abres una bolsa de arena de río) que encanta a los microorganismos los cua- les, se lo comen para después excretarlo en forma de nu- trientes de fácil asimilación para las raíces de las plantas. Aunque su función para nos- otros, a la hora de cultivar, sea sobre todo dotar al sustrato de soltura, no olvidemos que sí aporta algo de nutrición en forma de favorecer la vida bac- teriana que tan importante es para un buen cultivo orgánico, biológico. Vamos resumiendo. Con estos tres productos: nuestra tierra madre mezclada con cáscaras de nuez, que es gratis, un poco de arena de río, que es muy barata, y algo de posos de café, también gratuitos, tene- mos un sustrato muy digno para cultivo en guerrilla. No es el mejor del mundo, ni muchí- simo menos, pero podemos comenzar. A partir de este modelo gra- tis, evidentemente cuanto más mejoras le introduzcas mejor. Si además puedes poner algo de composta, con esa rica ma- teria orgánica tan esponjosa… pues mucho mejor. Pero in- tento decirte el modelo, o uno de los modelos, más económi- cos y eficaces que yo he visto. La primera vez que vi esas plantas californianas con entre 10 y 15 nueces cascadas en cada agujero me pareció asombroso. Finalmente com- prendí que eran verdaderas bombas de oxígeno. Una última recomendación. Soy de los convencidos que es imposible conseguir mari- huana aceptable sin métodos naturales y biológicos. Es una opinión mía, que en ningún caso representa la opinión de El Cultivador ni su equipo di- rectivo. Pero es lo que creo yo. Sí se pueden obtener marihua- nas que te den un colocón tre- mendo, imponente. Pero personalmente valoro otros factores como la salud perso- nal, los olores, sabores, que no me haga toser, etc. En mi mo- desta opinión como la mari- huana natural, nada. Por este motivo, creo que una gran idea al comenzar cualquier cultivo, es añadir un poco de miel al mismo. Me explico mejor. La miel, mezclada con agua, atrae a los microorganismos que se nutrirán de esta exquisita me- laza. La consecuencia más di- recta es que en poco espacio de tiempo, nuestro sustrato triplicará su población de bac- terias beneficiosas. En defini- tiva, tendremos un sustrato vivo, con la importancia que ello conlleva para cualquier cultivo. Una cucharada sopera de miel o azúcar moreno en 5 litros de agua sin cloro es la mejor manera de regalar la co- mida a nuestros queridos mi- croseres. No olvidemos que cuándo se trata de guerrilla hay que cuidar estos temas es- pecialmente. En cuestión de días, la miel atraerá a los mi- croorganismos autóctonos, los de la zona donde realizamos el cultivo de guerrilla. Los autóc- tonos son, con diferencia, los más beneficiosos y resistentes de nuestra zona. A partir de la obtención de este sustrato, ya cada uno sabrá cómo abonar mejor o peor. No olvidéis que vuestro sustrato es rico en nitrógeno (N) pero no en los demás macro y micro nutrientes ne- cesarios para el buen cultivo. Por lo tanto, seréis vosotros los que se lo deis. Pero todos los demás objetivos están cumplidos para la obtención de un sustrato muy respetable para el escaso dinero inver- tido. No le faltaba razón a Platón y sus nueces. Pienso que en rea- lidad en aquella época tiraban de lo que tenían más a mano. No podían ir a un vivero a comprar lava volcánica para enmendar sus suelos. Pero sí tenían nueces en cantidad. En definitiva…se buscaban la vida para conseguir sustratos muy decentes y gratis. Esta es la fi- losofía si no tienes un puñe- tero euro, como por desgracia demasiada gente. Seguro que la próxima vez que veas una cesta llena de nueces y un cas- canueces te llevarás a casa las cáscaras. Y si no se las echas a tu cannabis échaselas a tus otras plantas. Y lo mismo te digo con los posos de café. Hasta siempre. 39 cultivo guerrilla añadir un poco de miel Tierra madre enmendada

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