El Cultivador 3

54 pensamiento psicodélico Don Juan. Se ha especulado abundantemente al respecto de esta publicación, relacio- nándolos con la ciencia ficción, poniendo en duda cualquier validez científica en su ámbito e incluso afirmando que muchas de las prácticas no coinciden con rituales reales de estos indígenas. Otras personas piensan que es un estudio de campo subjetivo y válido, la única forma real y antropológica de acercarse a los enteógenos, a las plantas mágicas y a la cultura yaqui. Lo que aquí importa es que se trata de un testimonio, de una perspectiva cultural y res- petable de lo que representan las plantas mágicas en ciertas tradiciones o formas de inter- pretar el mundo y, de nuevo, un componente básico para el posterior desarrollo de la Psicodelia, convirtiéndose en lectura básica del movimiento. La experiencia psicodélica cobra una nueva perspectiva a finales de los 60 y muchos de los consumidores habituales buscan en ella, recurrente- mente, un tipo de “conexión espiritual con el entorno”. La Psicología muestra una atracción incontrolable ante la posibilidad de una “terapia o psicoterapia psicodélica” que permita a sus pacientes explorar sus psiquis partiendo de esta sensación agradable y productiva. Stanislav Grof es uno de los pocos exponentes reales de estas prácticas que, posterior- mente, fueron suprimidas por la prohibición del LSD a finales de los 60. Es difícil concluir que el uso del LSD puede traer consigo un camino hacia la curación de una patología psicológica, pero se han descrito moderados efectos positivos con el uso de psilocibina y LSD en pacientes con indicios de depresión o ansiedad avanzada, y se ha demostrado de forma no concluyente, que pueden ser efectivos y sustitu- tivos de otros fármacos, que conllevan graves efectos se- cundarios o adicciones. Grof descubrió, con la prohi- bición, que podían inducirse estos estados mediante la práctica de un tipo de respira- ción, la “respiración holotró- pica”, que permitía, según su creador, adentrarse en estados de conciencia ampliada. Esta no es la única práctica con la que se describen efectos muy similares a las experiencias psicodélicas, desde el Budismo hasta las prácticas de los mencionados yaquis (dado que las plantas mágicas sólo se usaban como forma de descubrir “la realidad aparte”, posteriormente, se adquieren conocimientos y prácticas que permiten viajar allí sin el uso de ninguna sustancia), describen estados de la con- ciencia muy similares. El 6 de diciembre de 1969, se llevó a cabo el concierto Altamont Speedway Free Festival , al norte de California y organizado por los Rolling Stones . Este fue uno de los primeros hechos que propició la posterior decadencia hippie , aunque sólo cuatro meses antes estaba celebrán- dose la mayor concentración pacífica hippie de todos los tiempos en Woodstock . Altamont se convirtió en un festival violento, registrando cuatro muertes y numerosísi- mos altercados. Los Ángeles del Infierno , un grupo de motoris- tas que también participó en los Test de Ácido de Kesey, fueron supuestamente contratados para controlar la seguridad de un escenario que se situó a unos palmos del suelo. Cuando el gentío se alteró y los “Ángeles” comenzaron a marcar los límites con sus motocicletas, dañando a los espectadores, los ánimos comenzaron a cambiar. Una joven de 18 años fue apuñalada cinco veces y pisoteada hasta la muerte a mitad de concierto de los Rolling Stones , que terminaron por cancelarlo. Grateful Dead se negaron a actuar y los alter- cados aparecieron en la prensa y en la televisión como una nueva perspectiva de los “pacíficos” hippies . Estos hechos tuvieron una increíble repercusión mediática e, inevi- tablemente, social, creando multitud de nuevos detractores. A comienzos de los 70, los hippies comenzaron a verse como una moda pasajera, como cualquier otro movi- miento estético, dado que muchas personas que vestían o se comportaban así no eran partidarios de las formas o el ideario hippie y cambiaron en cuanto la moda cambió. Otros escándalos mediáticos y la necesidad de que muchos de esos hippies abnegaran para subsistir, formando parte de la sociedad consumista que antes criticaban, promovió un decrecimiento drástico de los simpatizantes y de los que abiertamente mostraban prácticas hippies . Existe la idea de que los realmente concienciados des- aparecieron, haciéndose cons- cientes del fracaso de llevar el movimiento a una filosofía vital (al margen de las vertien- tes o interpretaciones) gene- ralizada y sabemos que hoy día existen numerosas “ecoaldeas” que son los legados de las generaciones fundadoras de las comunas, formas de vivir alternativas, comunitarias y en contacto con la naturaleza. Quedan en el tintero muchos de los que lucharon, y otros que se pronunciaron a favor de la psicodelia, algunos indecisos que pasaron de un lugar al otro casi sin percatarse y muchos de los grandes mentirosos, de los delatores sin funda- mento, de los prohibicionis- tas y los que vendieron sus valores al peso, porque estos no tienen porque ser necesa- riamente mencionados, aún siendo en gran parte culpables del “fracaso” del movimiento psicodélico más importante de la historia. Espero, sin embargo, que haya sido grato el viaje y el recuerdo del pensamiento nos lleve, esta vez, a preguntarnos si ahora no está en nuestras manos llevar la Psicodelia a un nuevo contexto histórico, mucho más complejo y brutal que el de hace 40 años. Cuando se regresaba de aquel viaje, el “lúcido” ya nunca volvía a ser el mismo, pues había expe- rimentado “la verdad”

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